Brooklyn; Iowa / Redacción:
La madre de Mollie Tibbetts, una joven asesinada por un migrante mexicano indocumentado, en julio de este año en Iowa y cuyo caso lo utilizó el Presidente Donald Trump, para criticar las políticas migratorias de Estados Unidos, abrió las puertas de su casa a Ulises, el hijo de indocumentados que trabajaban en la misma granja que el presunto asesino de su hija, reveló “The Washington Post”.
Después del arresto de Cristhian “N”, quien confesó que mató a la joven, cuyo cuerpo se localizó el 21 de agosto escondido en un maizal, muchos inmigrantes huyeron de Brooklyn, Iowa.
Entre ellos, los padres de Ulises de 17 años, quien no quería abandonar la escuela (estudia secundaria), ni el único lugar que había conocido. Scott, hermano de Mollie, le pidió a su madre Laura, que lo dejara hospedarse en su casa. “Pensé en qué hubiera hecho Mollie”, afirmó la madre.
Trump dijo que el asesinato de Mollie mostraba “la desgracia” de las leyes migratorias” de Estados Unidos, que calificó de patéticas.
Laura dijo al Post, que no soportaba escuchar el nombre de su hija proferido por la boca de Trump, porque esto resultaba contrario a la postura de Mollie.
Tras el crimen y las declaraciones de Trump, comenzaron las llamadas telefónicas racistas a la granja Yarrabee, no sólo al remolque de Ulises, sino a los de todos los trabajadores. Finalmente, llegó un mensaje robotizado: “no tenemos que matarlos a todos, pero sí tenemos que deportarlos a todos”.
Muchos migrantes que vivían en Brooklyn, Iowa, tuvieron que huir, incluida la familia de Ulises, después de que a su madre la habían insultado en una gasolinera.
El Universal / Vox Populi Noticias
























