Llora ausencia de sus hijos por presunta corrupción de quien se encarga de “hacer justicia” en Mante

Una madre es capaz de hacer todo por sus hijos: pasa hambres, no duerme noches enteras, trabaja turnos extras, busca apoyo por todos lados si es necesario, con tal de que sus hijos estén bien, pero más aún si es a su lado

Tamaulipas

Mante, Tamaulipas:

Ana Gabriela Guevara Pérez y Antonio Aguilar de la Fuente (+), procrearon dos hijos, Angelyn y Nicolás Antonio.

Como muchos matrimonios, éste no funcionó, y al darlo por terminado, llegaron los problemas por la custodia de los menores, quienes por la edad tenían que ser entregados a la madre o al padre después de una serie de investigaciones y exámenes psicológicos, socioeconómicos, entre otros, con la finalidad de garantizar un ambiente que garantice un desarrollo social, cultural y sin perturbaciones de ninguna índole, cosa que sucedió a medias.

Ana Gabriela, la madre, tenía en su poder a sus hijos, sin embargo, éstos “desaparecieron” por varios meses. Los buscó por todas partes y resultó que, sin su consentimiento, los abuelos paternos, Antonio Aguilar Olvera y Rosaura de la Fuente Valdez, se los llevaron (lo que sería un secuestro) hacia Estados Unidos, en contubernio con el padre y la hermana de éste, Rosaura Aguilar de la Fuente, quien radicaba en McAllen, Texas.

Al solicitar el apoyo de la Secretaría de Relaciones Exteriores, logró que sus hijos fueran devueltos a México, pero para su desgracia, siguieron bajo el cuidado de los abuelos paternos, debido a que el padre de los menores interpuso una denuncia en contra de la madre y su pareja por maltrato infantil, demanda que no procedió luego del desahogo de pruebas, pues nada se pudo comprobar.

Inicio de injusticias

La Juez de Primera Instancia de lo Familiar en Ciudad Mante, Tamaulipas, Lic. Adriana Báez López, resolvió un juicio de providencias precautorias en menos de 72 horas, sin pruebas, sin tomar el parecer de los menores, quedándose a trabajar hasta las 3:00 am el día 16 de julio de 2015, a cambio de aproximadamente 30 mil pesos (por los cuales vendió el alma de unos inocentes); lo anterior, dicho por personal del mismo juzgado, quienes prefieren mantener el anonimato.

Todo ello para entregar la custodia provisional a los abuelos paternos de Angelyn y Nicolás Antonio, sin tomar parecer del Juez Penal, de quien también estaban a cargo, ni mucho menos del Agente del Ministerio Público adscrito, ni del abogado de oficio defensor de los menores, evidentemente sin notificar a la afectada y afligida madre. Todo concluyó el último día de labores, a punto de iniciar vacaciones de verano, y fue cuando se le notificó a Ana Gabriela Guevara, hasta las 6:30 pm.

Los abuelos pusieron en peligro de muerte a los menores

Por otra parte, en la sentencia definitiva, se resuelve que la madre no representa peligro alguno para los niños y que cuenta con las condiciones adecuadas para tenerlos, sin embargo, ya que los menores desean vivir con sus abuelos, la custodia definitiva se le otorga a ellos, dejando a Guevara sin reglas de convivencia, sin considerar que Antonio y Rosaura los pusieron en peligro de muerte en 2 ocasiones; la primera en un accidente carretero, donde falleció el progenitor de los hijos en disputa, llevándolos éste a media noche, rompiendo las reglas de convivencia y sin permiso de los abuelos, los custodios provisionales, de sacarlos de la ciudad.

Sin importarles las reglas establecidas por la juzgadora, se los entregaron para que Aguilar de la Fuente, quien de acuerdo a Guevara Pérez “era drogadicto, fue a la ciudad de Ocampo a comprar droga y de regreso a Mante no lo detuvieran en el retén militar por llevar menores. Sus abuelos trataron de cubrir esta verdad, diciendo que había llevado a mis hijos a una fiesta infantil a un poblado”.

Intervención de psicólogas

A su vez, la psicóloga, quien en ese entonces laboraba en el DIF Mante, Lic. Teresita de Jesús Magaña Coronado, no tenía ningún prejuicio en saludar de beso y abrazo con gran afecto a los abuelos paternos de los menores, platicaban de sus familias y del caso en sí, en el mismo juzgado donde ella se encontraba presente, a la vista y oídos de todos, y donde siempre manifestó que Ana Gabriela Guevara era dañina para sus hijos, sin dar la menor explicación del porqué.

La Lic. Zahira Mariana Ruiz Sánchez, Psicóloga de Cecofam, hizo un examen psicológico a los menores hijos, donde pese a que el niño manifiesta que sus abuelos han dicho cosas malas de su madre, la licenciada dice que no presentan alienación parental o algún tipo de contaminación en contra de la fémina, al mismo tiempo que se contradice diciendo que el menor, por su tierna edad, por lealtad a sus abuelos, hermana y padre fallecido, tiene la firme convicción de vivir con sus abuelos.

Levantamiento de falsos

El Magistrado de Segunda Instancia, Lic. Egidio Torre Gómez, no sólo confirma la sentencia de Primera Instancia, sino que agrega hechos falsos en contra de la madre. Por ejemplo, afirma que la Juez le quitó a los niños porque ella había estado detenida varios días, citando un número de expediente del cual Ana Gabriela es totalmente ajena.

Sobra decir que jamás ha estado detenida ni procesada, y que a sus hijos no se los quitó la Juez, como dicho magistrado lo menciona, ya que los infantes fueron privados de su libertad por su abuela, como anteriormente se mencionó.

Así mismo, resolvió dicha apelación en menos de 15 días hábiles, siendo un expediente de 8 tomos, donde su respuesta fue que los agravios de Guevara eran infundados, es decir, ni siquiera los estudió, ya que todos estaban plenamente fundamentados.

La muerte de Antonio Aguilar de la Fuente

Otra ocasión en que los niños estuvieron en riesgo de perder la vida fue cuando, por la madrugada, Antonio Aguilar de la Fuente pereció en un accidente vehicular, mismo del que da cuenta el portal de noticias Red News Mante, el 21 de diciembre del 20015.

“El deceso de este conocido comerciante ocurrió la madrugada del sábado a la altura del puente conocido como “El Comandante”, ubicado en la carretera Mante-Ocampo, al volcar la camioneta que tripulaba en compañía de sus hijos, de siete y 12 años de edad”

Ana Gabriela Guevara, pensaba que al morir su exesposo en esas condiciones y por la forma en que sucedió, por fin habría justicia, pero desafortunadamente, los abuelos no dieron tregua, y con conocidos clientes de su negocio “Las carnitas de Don Nico”, principal fuente de ingresos para continuar con su proceder, se movieron para quedarse con los nietos.

Se espera que esta serie de irregularidades detalladas se terminen próximamente y por fin se haga justicia, pues el Magistrado Manuel Muñoz Bastida, Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa y Civil del Decimonoveno Circuito, resolverá un amparo directo, y para esto, habrá de leer todo el expediente, en el que se nota el esfuerzo de una madre que no ha parado de luchar por tener a sus hijos su lado.

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