Redacción
Podríamos decir que adoramos la leche, pero últimamente se ha reportado que el consumo de estos productos ha disminuido.
¿Por qué? Porque muchos han empezado a asociar estos productos con el aumento de peso y, como con todo, con el cáncer.
Pero, ¿en serio bajas de peso si dejas de tomar leche o comer queso?
Menos calcio
A partir de los 30 años, tu cuerpo empieza a descalcificar los huesos a un ritmo más acelerado. De hecho, se empieza a comer el calcio más rápido del que se construye.
Y dado que los productos lácteos son la mejor fuente de calcio, te verás en la necesidad de implementar otros alimentos en tu dieta para darle a tu cuerpo el calcio que necesita.
Lo bueno es que puedes encontrarlo en verduras como espinaca y brócoli, pero además tendrás que tomarte un suplemento de vitamina D para no arriesgarte.
Menos maquillaje
La leche es un factor determinante para el acné, así que si dejas de consumirla, posiblemente termines luciendo un rostro sin imperfecciones.
Esto sucede porque la leche contiene hormonas parecidas a la testosterona las cuales estimulan las glándulas que producen aceite en la piel.
Menos cáncer
Investigadores suecos descubrieron que tomar más de un vaso de leche al día duplica las probabilidades de cáncer de ovario.
De igual manera, una investigación hecha en Harvard demostró que dos porciones de lácteos al día incrementan un 34% las posibilidades de tener cáncer de próstata. Y nuevamente los culpables son las hormonas.
Menos probióticos
Cuando dejas de consumir lácteos, también dejas de consumir probióticos. Estas bacterias saludables (que usualmente están en el queso y el yogurt) han sido vinculadas a varios beneficios digestivos.
Si evitas los lácteos, tendrás que empezar a comer muchos pepinillos (que también tienen probióticos).
Menos… ¿peso?
Si te deshaces de la mantequilla, la leche entera y el helado, es obvio que bajarás de peso, ¿cierto? Pues al parecer no.
A largo plazo, un estudio sueco descubrió que las personas que consumían muchos lácteos no desarrollaban obesidad, a comparación de los que no lo hacían.
Esto sucede porque los lácteos son ricos en grasas y proteínas, las cuales satisfacen todos los antojos. En cambio, aquellos que no comen estas grasas o proteínas, terminan saciando sus antojos con carbohidratos y, por ende, subiendo de peso.
Más inflamación
Esto es culpa de la soya. Cuando dejas de consumir lácteos, buscarás un sustituto y la mayoría elige la soya; queso de soya, leche de soya y hasta mantequilla de soya. Y no es malo, pero el problema es que la soya es difícil de digerir, especialmente si el consumo es grande.
Más vida
Por cada vaso de leche que tomes, tu mortalidad se incrementa un 15%. De acuerdo a un estudio americano, las mujeres que tomaban de 3 a 5 vasos de leche al día, tenían casi el doble de posibilidades de morir en las 2 siguientes épocas.
¿Por qué? Una palabra: galactosa. Este simple azúcar dentro de la leche activa el estrés y la inflamación, ambos factores importantes para enfermarse. Por fortuna, el yogurt y el queso casi no contienen galactosa.
El Universal / Vox Populi Noticias
























