Redacción
Cuando te dan ganas de gritar
Eres de las que gime como si no hubiera un mañana, quizá pecas un poco de exagerada. Pero oye, a ti te desahoga y ni te lo propones. Generar sonidos con este ímpetu en lugares donde están rodeados, darte cuenta que se da cuenta de tu exageración, o lo que es peor, ser así de natural con alguien nuevo al que, ante todo, le gustan las chicas discretas.
Cuando descubres que lo tiene pequeño
Te encanta, es un chico alto, robusto, guapo… En fin, un macho alfa donde los haya. Al fin llega el momento álgido que tanto estabas esperando, y sus manos de “macho protector” no corresponden con el tamaño de su miembro.
Cuando olvidaste depilarte
Sea por lo que fuere, se te presenta una oportunidad de oro y alerta roja, tus piernas parecen las de una cavernícola.
Tienes dos opciones: o no desnudarte y salir corriendo, o ponerle tan cachondo que no corras ni el más mínimo riesgo de que se percate de la situación. Aquí cada una tiene que saber cuáles son sus capacidades.
Cuando se escapan gases vaginales
Esta es una de las situaciones más incómodas que podamos vivir. Básicamente quieres morir, es un ”trágame tierra”.
Otro argumento para que duermas mejor la próxima vez: únicamente es aire atrapado en tu vagina, como consecuencia probablemente–de tus múltiples cambios de postura. Si ocurre, ríete.
Cuando pone caras ridículas
Te encanta y todo va fenomenal. Hasta que empieza a gesticular de esta extraña forma. ¿Le repite la comida picante de la cena? ¿Se acaba de pillar algún dedo? ¿Por qué diablos esa cara bonita que tanto me gusta se transforma?
Consejo: cierra los ojos y no dejes que se rompa el encanto.
Cuando quieres demostrar tu maestría con el sexo oral
Ha llegado el momento: uno de sus preferidos, seguro. Por eso, tu condición de auto-exigente quiere cumplir con las expectativas y te vienes arriba.
En lugar de ir poco a poco, y altura por altura, te lanzas como aquella vez que devoraste 20 caramelos de golpe. ¿El resultado? Acabas intentando disimular tus ganas de vomitar.
Cuanto te dan ganas de orinar
Suele suceder en el mejor álgido, justo cuando más estabas disfrutando. Pero, ¿sabías que algunas posturas como las del ‘perrito’ generan esta sensación, ya que estimulan el punto G, provocando tu eyaculación femenina, que sale de la uretra?
Así que, la próxima vez que tengas que interrumpir tu velada, si es por este motivo, no te sientas mal ¡y disfruta lo que puedas!
Cuando se acomoda para la primera penetración… Y no hay manera.
Tú debajo, tú arriba, él debajo, tú de lado, él arriba… Qué lío. Al final, la postura del ‘misionero’ acaba siendo el comodín de la suerte sobre todo, si es vuestra primera vez.
Pero hay momentos en los que no hay manera (sequedad, nervios o sencillamente, muy mala puntería). Al final, cuando lo consigue, más que un encuentro estelar acaba siendo un mero trámite para “acabar cuanto antes”.
























