Redacción:
Si estás dispuesta a intentar algo nuevo con tu pareja y han decidido probar el sexo anal, te damos algunos juegos para que el momento no sea doloroso y se vuelva algo que puedas disfrutar al máximo.
Háblalo
Si el jugueteo anal es algo que deseas explorar con tu pareja, comienza la conversación haciéndole algunas preguntas sobre lo que piensa al respecto. ¿Lo ha hecho antes? ¿Le gustó? ¿La idea de hacerlo le atrae? A partir de ahí, puedes establecer si tú y tu pareja pueden iniciar la exploración anal en algún momento.
Lávate y disfruta
Los efectos psicológicos de ponerse un enema, que es esencialmente una bolsa con una boquilla con la que se puede introducir algún líquido en el recto para limpiar el área, pueden ser tan importantes para el sexo anal placentero como los efectos físicos.
Limpiar el recto es simplemente una medida preventiva contra la posibilidad de un desastre y si la pareja receptora está menos preocupada por ensuciar el área inmediata con excremento, es más probable que se relaje y disfrute de la experiencia.
Consigue un buen lubricante anal
Las dos cosas más importantes a tener en cuenta al seleccionar un lubricante para sexo anal son la viscosidad y la composición. Los lubricantes más densos son los mejores para el sexo anal.
Espera lo mejor pero prepárate para lo peor
A pesar de todo este trabajo de preparación, todavía hay una pequeña posibilidad de que el sexo se ponga sucio en el sentido equivocado.
“Pongan una toalla o sábana vieja, tengan a la mano algunas toallitas húmedas y, en el caso relativamente improbable de que ocurra un desastre fecal, asegúrense de no hacer un escándalo y de tener un plan de contingencia para remediarlo”.
El sexo anal es una actividad sexual de alto riesgo
No es por arruinar la diversión, pero sería negligente si no mencionara que el sexo anal pone a las personas en un mayor riesgo de contraer VIH y otras infecciones de transmisión sexual, a diferencia de la mayoría de las otras actividades sexuales.
























