Redacción:
Los mitos sexuales han existido por toda la historia humana, afortunadamente hoy en día se hablan con más apertura y no solo eso; sino que se estudian los diversos aspectos de la sexualidad y así aprendemos un poco más sobre la forma de cuidar nuestra salud y la de nuestra pareja.
Las prácticas anales han llamado mucho la atención. Si bien, no son algo nuevo, sí es reciente el interés médico en ellas y particularmente ha estipulado la forma de dar y recibir placer por esta vía haciéndolo sin descuidar nuestra salud.
Las prácticas anales como el sexo anal no es algo exclusivo de parejas homosexuales, también son una fantasía recurrente tanto para hombres como mujeres. Nadie está obligado a realizarlas, pero sí a conocer en qué consisten y los cuidados que conllevan para vivir una sexualidad responsable.
Ya te hemos hablado del sexo anal, pero esta no es la única práctica de placer que involucra el ano, el beso negro es otra de ellas y como su nombre lo indica, consiste en la estimulación del ano con la boca de la pareja, tanto labios como lengua.
Seguro tienes la duda sobre el tema de la higiene, pues ese es el orificio que utilizamos para defecar, entonces ¿qué hay del placer? Lo primero que debemos reconocer es que en el área hay muchas terminaciones nerviosas, por ello al estimularse hay sensación de placer y en caso de practicarle, la higiene es un tema primordial.
El beso negro también se conoce como “anilingus” y recibe el nombre coloquial de beso negro por el énfasis que tiene en estimular los bordes del ano, un área que por lo general es de un tono más oscuro que el resto de nuestra piel.
La cultura popular ha tenido mucho que ver en el aumento de interés por la práctica del beso negro, series de televisión, bailes, canciones, le han hecho parte de sus temas.
























