Ciudad de México / Redacción
Los precios de los tanques de oxígeno durante la contingencia del COVID-19, alcohol medicinal, traslados y medicamentos, se encuentran en las nubes. La manifestación más cruel de esta explotación son las ambulancias “piratas”, que se aprovechan de la desesperación de los pacientes.
Vehículos destartalados y mal equipados, recorren las calles de la CDMX escuchando las frecuencias de los despachadores de ambulancias; tratan de llegar antes que las ambulancias legítimas a los sitios donde ocurren emergencias médicas.
Cobran sumas astronómicas a los parientes de los enfermos para llevarlos a un hospital y a veces, los trasladan a clínicas privadas mal equipadas que les pagan por pacientes.
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Activistas y autoridades médicas señalaron que las ambulancias “patito”, son un servicio abusivo y peligroso; inspecciones recientes revelaron que muchos vehículos no tienen suficiente equipo, son operados por personal no capacitado y llevan medicinas caducas.
La especialista y profesora Rachel Sieder, fue víctima de una ambulancia pirata cuando una amiga sufrió un ataque de epilepsia en su departamento.
Familiares llamaron al 911 de Emergencias que despacha ambulancias gratis, pero se apareció primero una ambulancia “pirata”. Le cobraron 7 mil 300 pesos por un viaje de 8 kilómetros a un hospital, suma comparable a la que se paga por los servicios autorizados en los Estados Unidos.
Agencias / Vox Populi Noticias
























