Redacción:
A la hora de cocinar, existen hábitos muy arraigados que pueden no ser del todo buenos para nuestra salud y, en algunos casos, tener consecuencias más bien negativas.
Detectar esos errores será un gran paso para fomentar una buena salud y calidad de los alimentos cocinados.
No guardar correctamente los alimentos
Cada alimento tiene su lugar y su manera de ser almacenado correctamente. Patatas, cebollas, ajos han de estar alejados de la luz y de la humedad. La pasta, el arroz, el azúcar y la harina en envases herméticos y en lugares frescos y secos. Los lácteos hay que agruparlos en la nevera y alejados del pescado pues absorben los olores.
Lavar los huevos
Los huevos son muy delicados y sensibles a la contaminación por bacterias. La cáscara hace de protección, pero si los lavamos esa protección natural disminuye y en algunos casos desaparece.
Calentar mucho el aceite
El aceite a altas temperaturas forma sustancias nocivas para la salud, por eso es importante no dejar que humee. En este sentido, el aceite de oliva virgen, por su composición, aguanta temperaturas más elevadas por lo que se deteriora más lentamente.
Reutilizar el aceite
No es recomendable reutilizar el aceite más de 2 o 3 veces y solo si es limpio y de buena calidad. Usarlo más veces o cuando sus condiciones de conservación no son óptimas puede influir negativamente en la hipertensión.
Hacer las verduras con mucha agua
Cuando se cuecen las verduras, parte de sus vitaminas, especialmente las hidrosolubles como son las del grupo B y C, se pierden, pasan al agua.
Descongelar a temperatura ambiente
Hay que seguir el proceso de descongelación de los alimentos, sin alterar la cadena del frío. Descongelar la comida dejándola a temperatura ambiente o lo que es aún peor bajo el chorro de agua caliente o en el microondas, facilitará el riesgo de contaminación microbiana, pues las bacterias se reproducen entre los 4 y los 60ºC.
Dejar enfriar mucho la comida antes de refrigerarla
Después de cocinar solemos dejar enfriar completamente la comida antes de guardarla en el frigorífico para que este no se estropee. Bastará dejarla enfriar un poco antes de guardarla en la nevera sin riesgo a que ni esta ni la comida se estropeen.
Probar alimentos que pueden estar en mal estado
En ocasiones hay comida que se ha quedado al fondo de la nevera y para verificar si aún está en condiciones de consumirla solemos probarla. Esto es un error pues, si está mala, estarás ingiriendo bacterias.
























