Ciudad Victoria, Tamaulipas/ Lupita Domínguez:
“El Chiquillo” es un pequeño perro chihuahua que viaja hasta cuatro horas diarias en una bolsa de nylon, mientras su propietario comercializa escobas de espiga.
Don Cirilo Ceballos es un jornalero de 67 años que a diario tiene que salir de su hogar para vender diversos productos, entre ellos escobas y nopales.
Para hacerlo, debe salir poco antes de las 8:00 de la mañana de su hogar y desde la colonia Esfuerzo Popular se traslada a las afueras del Hospital General de Victoria.

Minutos antes, toma su bolsa de nylon donde carga los productos que va a vender, pero deja un espacio suficiente para que “El Chiquillo” pueda viajar cómodamente.
A veces a pie y otras en el transporte público, don Cirilio se traslada a su centro de trabajo y en el camino va ofreciendo sus escobas.
De andar despacio, y vistiendo una camisa caqui, un pantalón oscuro y zapatos un poco gastados por las jornadas a pie que enfrenta a diario, este jueves llegó a la presidencia municipal de Victoria.
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Se dirigió a un grupo de reporteros para solicitar información sobre el sitio donde podría conseguir una despensa.

Mencionó que aunque tiene 67 años, no cuenta con el apoyo de ningún programa social.
“Ahorita no tengo ninguno, voy a tener la inscripción del programa de Bienestar Social dentro de dos meses”, señaló.
Ya en la Dirección de Bienestar Social del Ayuntamiento de Victoria, fue atendido y minutos más tarde salió con su despensa.
En el inter, refirió que “El Chiquillo” es su única compañía, ya que no tiene hijos y su familia vive en la zona fronteriza.

Agregó que su pequeña mascota apenas tiene tres meses con él, luego de que le fue regalado por una vecina.
“Chiquillo tiene 3 meses, lo traigo en la bolsa porque siempre he protegido especies menores, son seres vivos y hay que echarles la mano”.
Señaló que todos los días sale muy temprano a vender sus escobas, pero nunca deja solo a su perrito.
“Sí, nada más tengo este (refiriéndose al perro), día con día y hasta que se muera el perro o hasta que me muera yo”.

Don Cirilo se dijo defensor de los animales desprotegidos y refiere que siempre ha rescatado de diferentes especies.
“Lo recuperé porque se estaba muriendo, me lo regaló una señora de la misma colonia”.
Su cara se ilumina cuando habla de su mascota la que dijo, sólo come dos sobres de comida al día lo que lo mantiene en muy buenas condiciones.

Por último mencionó que próximamente venderá los nopales que tiene en su solar ahí en el lugar de siempre, frente al Hospital General.
Por lo pronto seguiría con la venta de escobas de espiga, las cuales le traen desde la ciudad de México y tienen un costo de 60 pesos, siempre haciendo las ventas en compañía de su amado cachorro.
























