Ciudad de México / Redacción:
Millones de personas en los últimos 2 años, se quedaron sin afiliación a algún servicio de salud; en plena pandemia de COVID-19, aumentó a 77 por ciento el número de personas que carecen del acceso a servicios médicos.
En 2018, 20 millones de ciudadanos no estaban afiliados a un sistema de salud; para 2020, la cifra ascendió a 35 millones de personas, de acuerdo con las estimaciones de pobreza multidimensional 2018-2010 realizadas por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL).
En este período desapareció el Seguro Popular, una estrategia de afiliación a servicios de salud creada en 2003.
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El mismo operó hasta 2019, cuando el Presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que sería sustituido por Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI).
Con este último, el tabasqueño aseguraría acceso a servicios de salud para todos los mexicanos, es decir, cobertura universal; el reporte del CONEVAL demostró que dicha decisión tuvo impacto.
Al analizar a las instituciones que proveen servicios de salud, la reducción de la población afiliada al Seguro Popular o que reportó tener derecho a los servicios del INSABI en zonas rurales, fue de 20.4 puntos porcentuales al pasar de 69.3 por ciento a 48.9 por ciento de los ciudadanos.
Caso de Vilma Ruth Saavedra
Tal es el caso de Vilma Ruth Saavedra, de 52 años, quien contó en una entrevista para el medio Animal Político, que en el 2017 tenía fuertes dolores de cabeza, mareos y cansancio. Trabajaba como cuidadora en un asilo privado y no tenía seguridad social. Aunque acudía a centros de salud de su comunidad en Oaxaca, no le daban un diagnóstico preciso.
Se afilió al Seguro Popular para buscar más opciones médicas porque los dolores eran tan intensos que incluso le impidieron trabajar.
Fue así como la canalizaron al Hospital Regional de Especialidades de Oaxaca, y de ahí, la enviaron al Hospital de Cardiología Ignacio Chávez.
El caso era de urgencia, tenía un tumor en el corazón. En tres meses tuvo 17 operaciones, con procesos tan complicados que los médicos le daban esperanza de vida de 1 por ciento, pero lo resistió todo.
El costo de su estancia en el hospital ascendió a 1 millón 500 mil pesos y la familia debía pagar 150 mil.
El Seguro Popular funcionaba como una póliza de seguro de gastos médicos, donde el hospital absorbía todos los gastos de un tratamiento y después se le rembolsaba con recursos públicos y el paciente, dependiendo sus posibilidades, también pagaba una parte.
En su caso, solo por la colocación de un marcapasos eran 45 mil pesos, pero después de demostrar su situación socioeconómica, incluso sin trabajo, al final pagó 80 mil pesos, que logró juntar gracias a la cooperación de toda la familia.
El Seguro Popular desapareció pero, dada la gravedad de su padecimiento, aún tiene seguimiento en el Hospital de Cardiología, aunque los chequeos cotidianos los hace con un cardiólogo particular gracias a la cooperación de sus hijos. También gasta 1 mil 500 pesos mensuales en medicamentos genéricos.
Agencias / Vox Populi Noticias
























