México / Redacción:
Hablar de muerte no es fácil. Independiente de la religión que se profese, es un adiós de este plano que es doloroso decir.
Hay signos o síntomas que podrían anunciar que la muerte se aproxima, y eso no significa que sea una cuestión de adivinación.
Pérdida de apetito
Cuando se acerca la muerte, las necesidades energéticas disminuyen. El individuo empieza a resistirse o a negarse a comer y a beber, y sólo se presta a tomar pequeñas cantidades de alimentos. Con la muerte al acecho, el individuo puede volverse incapaz de tragar.
Exceso de sueño y fatiga
Quién está viviendo sus últimas horas pasa dormido la mayor parte del día y de la noche mientras su metabolismo se ralentiza, y la falta de comida y de bebida contribuye a su deshidratación. Despertarlo se vuelve algo complicado, y el cansancio es tal que el individuo ya no alcanza a discernir bien lo que sucede a su alrededor.
Debilitamiento
La falta de alimentos y el cansancio debilitan a las personas hasta el punto de que pueden volverse incapaces de levantar la cabeza o incluso de sorber con un popote.
Confusión
Los órganos, y entre ellos el cerebro, empiezan a dejar de funcionar. Hay pocas enfermedades que provoquen híper agudeza cuando el final se acerca; por lo general, los agonizantes dejan de saber dónde están con exactitud ni quién hay en la habitación.
Dificultades para respirar
La respiración se vuelve irregular, complicada. Los pulmones y la garganta también pueden secretar en exceso, lo que produce ruidos fuertes en las inspiraciones y espiraciones. Este fenómeno se llama estertor.
Aislamiento social
A medida que el cuerpo deja de funcionar, quien está postrado pierde el interés por las personas que le rodean. Unos días antes del fallecimiento, es posible que la persona sorprenda a sus seres queridos con una última muestra de alegría y afecto, que puede durar desde menos de una hora hasta un día entero.
























