
La microgestión es un estilo de liderazgo en el que un gerente da un seguimiento específico y detallado a cada una de las acciones que realizan sus subordinados por más pequeña que estas tareas sean. Es el tipo de liderazgo en el que nada puede ser aprobado o seguir adelante sin que el jefe inmediato le de una revisión primero.
Hay un momento en cada organización en el que la microgestión puede ser positiva. Cuando una persona recién se incorporara a un puesto de trabajo y no conoce la organización ni los procesos, es normal que su líder inmediato lo guíe paso a paso en cada una de sus tareas. En este caso, la microgestión es una estrategia útil para que el nuevo personal se sienta integrado y aprenda sus responsabilidades.
Sin embargo, debería usarse solo por un corto período de tiempo y en casos específicos. Cuando la microgestión es la norma en un ambiente de trabajo, los empleados se sienten vigilados y disminuye la productividad. Si no se controla, entorpece los procesos productivos formando un cuello de botella sobre el líder que tiene que aprobar cada movimiento.
La microgestión no solo tiene un efecto negativo sobre los procesos de una organización sino también sobre su gente. Las personas que están bajo este tipo de administración se sienten poco valoradas, su autonomía se ve reducida y perciben que sus líderes no tienen confianza en ellos.
¿Por qué ocurre la microgestión?
Las razones por las cuáles un gerente puede caer en la microgestión son variadas, pero es común que ocurra cuando estas personas se preocupan demasiado por tener un alto nivel de productividad, buscan mantener el tiempo de ejecución de los proyectos bajo control y quieren tener una buena estimación de cuántos recursos se necesitan para realizar una determinada tarea. Estas razones no son malas, lo que se necesita es cambiar el enfoque y las herramientas utilizadas.
¿Cómo acabar con la microgestión?
La microgestión es un error muy común pero también es fácil de combatir. Si reconoce que usted mismo o alguien de su equipo incurre en la microgestión, lo que deben hacer es reconocer que lo más importante son los objetivos y las metas generales, no las pequeñas tareas que se llevan a cabo.
Mantenga una buena comunicación con su equipo, expresen sus expectativas para sus tareas y delegue las actividades que no necesiten su supervisión directa. Hay herramientas poderosas que le pueden ayudar a mejorar la comunicación en equipo, como Osmos, una plataforma que le puede ayudar a organizar su personal, mantener vías de comunicación efectivas e incluso manejar la nómina de sus empleados.
Si usted comparte con su gente las metas y planes de la organización, ellos sentirán que son parte de un equipo y harán de la visión de la empresa su propia visión. Delegue las tareas menos importantes y confíe en sus empleados. Verá cómo pronto la productividad de su equipo sube y usted logra sus metas más rápido.























