Ciudad Victoria, Tamaulipas / Lupita Domínguez G.
Las escalinatas del Palacio del Gobierno de Tamaulipas, sirvieron de marco para que alrededor de 300 mujeres y niñas manifestaron su rechazo a la violencia feminicida.
Con atuendos morados y lilas, de manera pacífica las manifestantes, a través de cartulinas, expresaron su repudio a la violencia sobre la mujer.
En las pancartas se pudieron leer leyendas en las que dejaron en claro que el 8 de marzo no se festeja, se lucha.
“Merecemos una vida sin miedo”, “Seríamos más si no las hubieran matado”, “La ropa nunca fue el problema”, “Nos quieren joder, no van a poder”, “Las infancias no se tocan, no se matan, no se violan”, fueron algunas leyendas plasmadas en las cartulinas que portaron las manifestantes.
La convocatoria para marchar por los derechos de las mujeres fue emitida por el colectivo feminista ‘Aquelarre’ Ciudad Victoria, y en ella pidieron a quienes acudieran a dicha manifestación portar prendas moradas o lilas.
“Luchemos juntas contra las violencias machistas en el Estado; Justicia para las víctimas y sobrevivientes”, señalaron en el documento.
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Al respecto, la maestra Santa Mancilla, expresó que el objetivo de la manifestación es buscar la paridad en todo, espacios dignos y de igualdad de oportunidades, tanto del hombre como de la mujer.
Destacó la participación de las mujeres jóvenes a quienes les ha tocado ya una vida con más apertura, respecto a las generaciones anteriores, en las que había mucha desigualdad y agresión hacia el sector femenino.
“Sigamos en la lucha porque aún falta mucho por hacer, pero documentándonos, abriendo los espacios de lucha, hay ya mucha apertura que antes no había”, comentó.
Cabe recordar que fue el 8 de marzo de 1908 cuando 129 mujeres fallecieron en un incendio en la fábrica Cotton en Nueva York, Estados Unidos.
Las mujeres se habían declarado en huelga permanente permaneciendo en su lugar de trabajo, buscando la reducción de la jornada laboral de 10 horas, salario igual al que percibían los hombres que hacían las mismas actividades, y la mejora de las condiciones laborales que padecían.
En respuesta, el dueño de la fábrica ordenó el cierre de las puertas del edificio para que las mujeres se rindieran.
Agencia / Vox Populi Noticias.
























