Ciudad de México/Redacción:
Seguridad Alimentaria Mexicana (SEGALMEX), organismo creado en 2019 por el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador para el abasto de familias de escasos recursos, se vio envuelto en un nuevo escándalo de corrupción.
En esta ocasión, el diario español El País, reveló que la dependencia hizo un pago de 99.9 millones de pesos en la compra de 1.8 millones de garrafones para el agua, de los cuales habría recibido como máximo un tercio de ellos.
De acuerdo con el reportaje de dicho medio, el desfalco en esta ocasión alcanza los 51.6 millones de pesos por la adquisición de los 1.8 millones de envases en el 2019, donde sólo se utilizaron 214 mil piezas en los primeros tres años que ha estado en operaciones, es decir, apenas el 11 por ciento de todos los envases acordados.
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Vale referir que las primeras denuncias iniciaron en 2020 sobre la dependencia heredera de la antigua Compañía Nacional de Subsistencias Populares (CONASUPO), paraestatal formada con la fusión de Liconsa y Diconsa, organismos encargados de abastecer de alimentos y leche.
En el actual sexenio federal, ambas fueron absorbidas por la nueva SEGALMEX, bajo el mando de Ignacio Ovalle, un político que basó su carrera en el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y antiguo amigo del mandatario mexicano.
Posteriormente, ante los numerosos escándalos, el funcionario fue removido en abril de 2022 de SEGALMEX, sin embargo, ante las acusaciones, el Presidente López Obrador declaró que es una “buena gente”, que fue engañado por “puro priista de malas mañas”.
La red de desfalco operaba bajo la idea de comprar productos para garantizar la autosuficiencia alimentaria, pero los proveedores no entregaban la totalidad de los artículos comprados y pagados por SEGALMEX.
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Cabe señalar que ese fue el mismo modus operandi en las adquisiciones de carne que denunció El País, así como de azúcar que recientemente denunció Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) y que ha generado que se giraran 22 órdenes de aprehensión, pero ninguna sobre Ignacio Ovalle.
Dicho esquema se volvió a replicar en la compra de los 1.8 millones de garrafones, de los cuales se adquirieron tres tipos de envases, 605 mil 850 piezas de 19 litros 605 mil 850 piezas de 10 litros y 605 mil 850 piezas de 5 litros, comprados a la empresa Productora Procesadora Agrícola de México.
En la gestión de Ovalle figuró el pacto de compra en la que se daba el pago completo de los productos, pero eran entregados conforme “se ocuparan”, teniendo un tiempo límite para ello (31 de diciembre de 2019), en el cual, se demostró que no fueron entregados, generando un daño a la Hacienda pública.
Es importante señalar que de los envases de 10 y 5 litros no se entregó ninguna pieza, mientras que de los 19 litros sólo se hizo entrega de aproximadamente un tercio de los envases.
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Por su parte, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) encontró irregularidades en la empresa con la que se adquirieron los garrafones, pues tras realizarse estudios de mercado se encontró que los vendieron a un sobreprecio de 14 por ciento, acusándose de que se entregó la licitación a la opción más costosa de los participantes.
Por si fuera poco, Diconsa compró 3.4 millones de pesos en agua con dichos garrafones en 2020 y en 2021 gastó 1.5 millones de pesos en compras a una planta purificadora, donde primero se planearon 274, pero solo se construyeron 25, todas dejando de operar en el 2021 y actualmente abandonadas.
Finalmente, las plantas eran de inversión privada, pero se levantaron sobre terrenos de Diconsa, por lo que no pagaban renta, ni servicios como agua o luz, generando incluso problemas en varias comunidades que sufrían de la escasez del vital líquido.
Agencias/Vox Populi Noticias
























