Argentina / Redacción.-
No todos los días se llega a los 100 años, y mucho menos se hace con el amor de toda una familia y una comunidad detrás. Eso es lo que experimentaron Doña Teresa Stinziani y su esposo Luigi Pettofrezza, quienes acaban de celebrar sus 100 y 101 años, respectivamente, rodeados de hijos, nietos y bisnietos.
El festejo, más que un simple cumpleaños, fue un homenaje a toda una vida y una trayectoria que se entrelaza con la historia y la cultura de José C. Paz. La familia se volcó a los preparativos, sirviendo 70 kilos de asado, limoncello y tiramisú. No faltaron las flautitas y miñones caseros, ni la ensalada rusa que requirió 18 kilos de papa y cinco de zanahoria, todos preparados en el garaje contiguo a la fábrica de juguetes que la familia ha mantenido por generaciones.
Pero no solo se celebró la longevidad de la pareja; también se homenajeó su legado. Los Pettofrezza son conocidos por la fábrica de juguetes que ha traído alegría a miles de niños. “Hasta los 80 años vino a trabajar todos los días. Ahora supuestamente ve muy poco, pero vos le das cualquier pieza de plástico y él el arma”, comenta Rafael, el hijo menor de la familia.
La historia de los Pettofrezza es también una historia de inmigración y adaptación. Luigi llegó a Argentina en 1952 después de ser prisionero durante la Segunda Guerra Mundial. Dos años más tarde, se le unieron Teresa y sus hijos. Desde entonces, han sido pilares de su comunidad. “Acá eran todos paisanos. El que podía compraba ladrillos y todos los otros venían a levantar paredes”, recuerda Antonio, otro de los hijos.
El festejo fue también una oportunidad para compartir anécdotas y memorias. Como cuando a los 93 años, contra todo pronóstico médico, Luigi se recuperó de una perforación intestinal. O aquella vez que Antonio, siendo un niño, se lastimó y para evitar el castigo culpó a un perro vecino.
Por encima de todo, lo que resalta es el amor que se tienen Luigi y Teresa, y cómo ese amor ha sido el cimiento de una familia unida. A sus 100 y 101 años, siguen compartiendo la cama matrimonial y la mesa dominical, rodeados de familiares y amigos que celebran no solo su longevidad sino también su legado de amor y cultura.
Agencias / Vox Populi Noticias
























