México / Redacción. –
Actualmente, la situación aboral en México se mantiene en altibajos, ya que el trato digno y el respeto a los derechos va directamente asociado con el grado socioeducativo que posee una persona, por lo que ha provocado que las trabajadoras domésticas desempeñen sus actividades bajo la informalidad y con alta tendencia a la discriminación.
De acuerdo a informes de FORBES, en el país hay alrededor de 2.300.000 millones de trabajadoras del hogar, de las cuales el 67 por ciento no cuenta con ninguna prestación social y el 96 por ciento no cuenta con ningún contrato laboral, lo cual dificulta el reconocimiento de los derechos laborales.
“Esa es la forma de vida de muchas mujeres en el país, con lo que llevan dinero a su casa y deberían poder tener acceso a salud, una vejez con algún tipo de pensión, beneficios como el acceso a las guarderías del ISSSTE y demás. Deberían de contar con estas garantías para su vida, ellas son trabajadoras del hogar, madres y a menudo cabezas de familia. Al acceder a prestaciones de ley, esos beneficios se extienden a sus familias, así que el impacto social es amplio”, afirmó la filántropa García Fakih.
Finalmente, se han desarrollado diversas investigaciones que ceden la voz a mujeres dedicadas a esta honesta labor, y entre sus comentarios, gran parte de ellas coinciden en la existencia de una alta incidencia de clacismo.
“Te discriminan, sobre todo los de la seguridad, es muy feo trabajar en esta zona, te registran peor que en la cárcel. Sales a caminar y no puedes porque te encuentras a personas que que te quedan viendo, porque tú caminas en las áreas que ellos caminan”, señaló Mari Mejorada, trabajadora doméstica en Ciudad de México.
Agencia / Vox Populi Noticias.
























