Acapulco, Guerrero / Redacción. –
Acapulco vive momentos de desesperación y desolación. Este fin de semana, uno de los más icónicos destinos turísticos de México, no ha recibido a turistas ni ha tenido la actividad económica a la que está acostumbrado. El motivo es evidente: la devastación dejada por el huracán Otis. Negocios cerrados por daños estructurales o por haber sido saqueados, calles inundadas y un ambiente de tristeza y tensión se vive en el puerto.
Cuatro días han pasado desde que Otis dejara su huella en la ciudad, y la vida no ha vuelto a la normalidad. La mayoría de los acapulqueños no se ha presentado a trabajar. Aunque muchos quisieran, el sector de servicios, uno de los principales motores económicos de la ciudad y que usualmente florece durante los fines de semana, ha tenido que frenar su actividad. Muchos negocios han colgado anuncios informando a sus clientes que no estarán operando, mientras otros empleadores han notificado verbalmente a sus trabajadores sobre la situación.
El miedo y la inseguridad se sienten en el aire. Aquellos afortunados cuyos negocios aún se mantienen en pie, o aquellos que no han sido totalmente saqueados, han tenido que adoptar medidas drásticas para proteger lo que queda. Con machetes, palos y cualquier otro medio a su alcance, hacen guardia día y noche. La llegada de la Guardia Nacional a la ciudad no ha aliviado las tensiones; muchos acapulqueños sienten que su presencia no ha hecho la diferencia que esperaban. “Ven cómo la gente saquea los comercios y no actúan”, comenta un vigilante que en mejores tiempos se dedicaba a la venta de muebles.
La incertidumbre económica es una preocupación creciente. “No sabemos si mañana este negocio cerrará”, lamenta un comerciante local. La reactivación del comercio local dependerá en gran medida de la seguridad y el cese de los saqueos. En las condiciones actuales, muchos no están dispuestos a arriesgar sus inversiones y su sustento.
Mientras el centro de Acapulco vive momentos de caos, otras actividades como la pesca y la agricultura también se han visto afectadas, aunque con menos visibilidad. En los condominios y zonas residenciales, trabajadores que antes se dedicaban a tareas domésticas o jardinería, ahora han formado grupos de vigilancia para proteger propiedades ante la creciente ola de robos.
Agencia / Vox Populi Noticias.
























