Ciudad de México / Redacción. –
La contienda electoral rumbo a las elecciones presidenciales de 2024 en México está cobrando un matiz inédito y trascendental, ya que Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez se encuentran en una feroz disputa por el voto migrante, que podría sumar hasta 1.5 millones de sufragios en juego. Esta cifra representa seis veces la cantidad de votos que Felipe Calderón aventajó a Andrés Manuel López Obrador en las elecciones de 2006, lo que pone de manifiesto la relevancia de este segmento electoral para determinar al ganador de las próximas presidenciales.
La influencia de la diáspora mexicana en Estados Unidos ha tomado un papel protagónico en esta competencia electoral. Personajes como Elvira Arellano, quien alterna entre su trabajo cuidando a una anciana en Chicago y su activismo en Sin Fronteras y Morena, o Artemio Arteaga, quien aboga por los derechos de los refugiados y apoya al Frente Amplio por México en Estados Unidos, son ejemplos de ciudadanos que, sin importar su ubicación geográfica, se involucran activamente en la política mexicana.
Pero ellos no están solos en esta labor proselitista. Raúl Torres, diputado local en la Ciudad de México, trabaja incansablemente para beneficiar a los migrantes que lo eligieron como su representante, mientras busca votos para el Partido Acción Nacional (PAN) y sus aliados en diferentes países. Por su parte, Maribel Solache, dedicada a ser nana durante los fines de semana, se convierte en estratega política para retener el voto en el exterior en apoyo al movimiento liderado por el presidente de México.
Estos migrantes, con nombres y apellidos, forman parte de una red de simpatizantes y militantes de los partidos políticos mexicanos en Estados Unidos, respaldando proyectos de país representados por Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez. Ambos bandos combinan sus actividades diarias en Estados Unidos con el activismo político a través de medios remotos y presenciales, ya sea para buscar la continuidad o para saldar cuentas como oposición.
Organizan foros tanto en persona como en línea, promueven la credencialización en el Instituto Nacional Electoral (INE) directamente en los consulados, debaten pliegos petitorios, recurren a los tribunales para garantizar sus derechos políticos y establecen comités que cada día elevan sus demandas.
La batalla política mexicana se ha expandido al ámbito internacional desde que en 1996 una reforma constitucional eliminó la restricción que exigía emitir el voto en el mismo distrito de registro. Nueve años después, se permitió el sufragio desde el extranjero, aunque únicamente a través del voto postal y con credenciales tramitadas en México. Sin embargo, en 2024 se prevé una ampliación significativa de las posibilidades de voto, incluyendo el voto por correo, vía internet y de manera presencial en 23 consulados, 20 de los cuales se encuentran en Estados Unidos, además de uno en Montreal, Canadá; uno en Madrid, España y otro en París, Francia.
La lucha por conquistar el voto migrante se ha convertido en un elemento crucial en la carrera por la presidencia de México, y tanto Sheinbaum como Gálvez están dispuestas a librar esta batalla en el escenario internacional para ganarse el apoyo de la diáspora mexicana en Estados Unidos. Las elecciones de 2024 se anticipan como unas de las más reñidas y determinantes en la historia política del país, y los votos de los mexicanos en el extranjero podrían ser el factor decisivo que incline la balanza hacia uno u otro lado.
Agencia / Vox Populi Noticias.
























