Atizapán de Zaragoza / Redacción. –
En un alarmante descubrimiento, más de 37 mil habitantes se encuentran viviendo sobre 34 zonas minadas en el municipio de Atizapán de Zaragoza, lo que representa la cuarta parte del territorio. Actualmente, el Gobierno local está llevando a cabo esfuerzos para estabilizar 21 viviendas en la zona de Lomas de Guadalupe, donde las familias estaban en riesgo de sufrir derrumbes.
En todo el territorio municipal se han identificado 34 zonas minadas que afectan de manera directa e indirecta a 10 mil 281 viviendas y a 37 mil 031 habitantes, según informó Javier Torres Correa, Jefe del Departamento de Atlas y Gestión Integral de Riesgos de Atizapán de Zaragoza.
En Lomas de Guadalupe, una de las áreas de mayor riesgo, las autoridades locales han logrado estabilizar una sección de la mina que amenazaba a 21 viviendas con 137 habitantes, mediante la inyección de mezcla puzolánica en 880 metros cúbicos. Actualmente, continúan trabajando en la estabilización de otra parte de la mina, según indicaron las autoridades municipales.
El Gobierno del municipio a través de la Coordinación de Protección Civil, Bomberos y Medio Ambiente, ha logrado rescatar 21 viviendas construidas sobre terreno minado, evitando así su colapso.
Torres Correa, Jefe del Departamento de Atlas y Gestión Integral de Riesgos, explicó que diariamente se inyectan en promedio 20,000 litros de hidróxido de calcio mezclado con mineral de perlita para rellenar las cavidades, y para estas 21 casas en particular, se han utilizado alrededor de un millón y medio de litros de este material.
“Para abordar el tema de las minas, que es uno de los riesgos a los que Atizapán está expuesto, realizamos estudios geofísicos para determinar las rutas, trayectorias y la existencia de cavidades, así como sus condiciones y cómo interactúan con el entorno”, afirmó Torres Correa, quien reconoció que “el trabajo diario avanza lentamente, pero debemos continuar hasta lograr rellenar y estabilizar completamente una casa”, señaló.
El riesgo de derrumbes aumenta cuando los habitantes de las viviendas descargan sus desagües en el terreno donde se encuentra la mina, ya que el líquido puede penetrar y provocar el reblandecimiento del suelo.
Las minas más significativas se encuentran en el Cerro de San Martín, en las colonias Lomas de Guadalupe, San Martín de Porres, Las Flores y Bosques de San Martín. Otras áreas donde se está abordando este problema son ExHacienda El Pedregal, donde se produjo un derrumbe en años anteriores, así como Tierra de En Medio y La Higuera.
La profundidad de estas minas varía, llegando a alcanzar hasta 30 metros desde el nivel de la calle hasta la mina, y la altura en su interior depende de los derrumbes previos. Originalmente, estas minas debieron tener entre 6 y 7 metros de altura, pero en la actualidad se encuentran en 3 o 4 metros, según explicó Torres Correa.
Las minas detectadas en el territorio municipal están compuestas de tepojal, un material de la familia del tepetate que es adecuado para fabricar bloques cuando se mezcla con concreto.
Desde la década de los 40 hasta los 60, se produjo una sobreexplotación del suelo para suministrar material de construcción a la Ciudad de México. En la década de los 70, el Gobierno del Estado emitió un decreto que prohibió estas actividades.
Para la mezcla de relleno, los materiales son donados por el sector privado, y con el respaldo del Gobierno del Estado, Protección Civil municipal certifica que estos materiales sean respetuosos con el medio ambiente, no afecten el agua y no generen problemas ambientales posteriores, afirmó el Funcionario local.
Agencia / Vox Populi Noticias.
























