Acapulco, Guerrero / Redacción. –
El poderoso huracán “Otis”, que alcanzó la temible categoría 5, impactó con toda su fuerza en la ciudad de Acapulco durante la madrugada del miércoles 25 de octubre, dejando tras de sí un rastro de destrucción, inundaciones y desesperación entre sus habitantes.
Las autoridades locales confirmaron la lamentable cifra de 27 fallecidos y 4 desaparecidos, entre estos últimos, tres marinos que estaban en labores de rescate y ayuda. El panorama es desolador: hoteles, viviendas, escuelas, hospitales y diversas infraestructuras han sido gravemente afectadas. Se estima que el 80% de los hoteles en Acapulco, uno de los principales motores económicos de la región, han sufrido daños significativos, lo que tendrá un impacto directo en la industria turística local.


Más allá de la devastación física, la ciudad se enfrenta a otro tipo de crisis: la comunicación y el suministro eléctrico han sido gravemente comprometidos, y, lo que es aún más alarmante, el sistema de alerta sísmica ha quedado fuera de servicio. Esto último es especialmente preocupante para una región propensa a los sismos, ya que, en caso de que ocurra uno en los próximos días, las autoridades no podrán emitir una alerta oportuna a la población.


En medio del caos y la desesperación, actos de rapiña han comenzado a proliferar. Diversos establecimientos, ya dañados por el huracán, han sido saqueados por individuos que aprovechan la situación de vulnerabilidad. Las fuerzas de seguridad están trabajando arduamente para controlar estos incidentes y proteger a los ciudadanos y sus propiedades.


Organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, así como la comunidad internacional, se están movilizando para brindar ayuda y asistencia a los afectados. Se instan a los ciudadanos a seguir las indicaciones de las autoridades y a mantener la calma mientras se realizan las labores de rescate y reconstrucción.
Agencia / Vox Populi Noticias.
























