Acapulco, Guerrero / Redacción. –
Tras el devastador paso del huracán Otis, el emblemático destino turístico de Acapulco enfrenta un camino arduo hacia la recuperación, con estimaciones que proyectan el regreso a la completa normalidad operativa en 2025. Alejandro Domínguez, líder de los hoteleros en la región, destaca la vulnerabilidad del sector, agravada por la falta de seguros de daños adecuados.
En medio del caos provocado por Otis, que incluyó la pérdida de servicios básicos, escasez de alimentos y disturbios, el sector hotelero ha logrado evacuar a la mayoría de los turistas atrapados por el desastre.
“Hemos alcanzado un punto donde casi el 90% de nuestros visitantes, incluidos los asistentes al reciente Congreso de Minería, han sido devueltos a sus lugares de origen”, aseguró Domínguez durante una entrevista radiofónica.
La magnitud de los daños es tal que muchos hoteles se encuentran en pérdida total, y la reconstrucción de las instalaciones adecuadas podría demorar entre 12 y 18 meses. Esta situación resulta aún más preocupante al aproximarse la temporada alta de diciembre, una de las más lucrativas para la ciudad.
“Un obstáculo significativo es que solo alrededor del 10 por ciento de nuestros hoteles cuentan con seguro de daños consecuenciales, una protección financiera crucial en situaciones donde las propiedades deben ser reconstruidas y los gastos continúan acumulándose”, explicó Domínguez.
La ausencia de esta red de seguridad implica una presión financiera adicional en un momento ya cargado de desafíos.
“Necesitamos modernizar y eso requiere una atención especializada. Si todo se alinea, podríamos estar mirando un Acapulco renovado en el futuro, con el apoyo no solo de empresarios sino también de iniciativas gubernamentales”, reflexionó el líder hotelero.
En este contexto, Domínguez enfatizó la necesidad de apoyo estatal, argumentando que el sector contribuye significativamente a través de impuestos y merece acceso a recursos similares a los de otros destinos turísticos.
“Un Fonatur para Acapulco sería revolucionario, aliviando disparidades evidentes en infraestructura y seguridad en comparación con otros lugares”, afirmó.
Mientras se gestiona la participación gubernamental, incluyendo una próxima reunión con funcionarios federales aún no confirmada, hay un reconocimiento general de que la respuesta a la crisis podría haber sido más eficiente.
“Aunque la pérdida de vidas fue mínima considerando la magnitud del desastre, es decepcionante enfrentar la realidad de que no estábamos preparados. La reacción ha sido, en muchos aspectos, insuficiente”, concluyó Domínguez.
-Agencia / Vox Populi Noticias.
























