Cuando comenzamos a conocer alimentación saludable, encontramos que hay ciertas informaciones confusas que hemos aprendido mal y, a veces, hasta llega a ser contradictoria. Estas pueden ir desde titulares sensacionalistas hasta dietas de moda, por lo que discernir qué es verdaderamente beneficioso para nuestra salud puede resultar todo un desafío.
Pero, aquí, desentrañaremos 10 de los mitos más comunes sobre la nutrición y revelaremos la verdad detrás de cada uno de ellos.
1. Grasas: Más que un Simple Cuento de Bueno vs. Malo
En los años 90, las dietas bajas en grasa se pusieron de moda, creando una mala reputación para todas las grasas. Sin embargo, no todas son iguales, pues según Teresa Fung, experta en nutrición, las grasas animales saturadas están relacionadas con enfermedades cardiovasculares, pero las monoinsaturadas y poliinsaturadas, como las del aguacate y el aceite de oliva, pueden reducir ese riesgo.
Además, las grasas ayudan a sentirnos satisfechos por más tiempo, lo que puede evitar que busquemos tentempiés poco saludables.
2. Sodio: Más que el Salero en la Mesa
Reducir el sodio es crucial para la salud, pero la mayor parte de sodio proviene de alimentos procesados, no del salero. Es decir, que pueden estar incluidos en panes, y hasta salsas, puesto que muchos productos contienen sodio en exceso.
Por lo tanto, cocinar en casa y elegir opciones bajas en sodio son formas efectivas de controlar la ingesta de sal.
3. Granos: ¿Integrales o Engañosos?
Los productos etiquetados como “hechos con granos integrales” pueden ser engañosos, ya que a menudo contienen solo una pequeña cantidad de granos enteros. Por ello, es preferible buscar productos etiquetados como “100% de grano integral” para garantizar su calidad nutricional.
4. Azúcar y Carbohidratos: No Todos Son Malos
No todos los azúcares y carbohidratos son iguales, puesto que, los naturales presentes en frutas y verduras son esenciales para una dieta equilibrada. Ante ello, la clave está en reducir los azúcares añadidos y los carbohidratos refinados que estén presentes en alimentos procesados.
5. Fresco vs. Congelado: Una Batalla Nutritiva
Los alimentos congelados también pueden ser tan nutritivos como los frescos, ya que se recolectan en su punto máximo de madurez y conservan sus nutrientes. Además, evitan la pérdida de valor nutricional que ocurre con el tiempo en productos frescos.
6. Aceites: Separando el Hecho de la Ficción
Los aceites de semillas como el de canola y girasol son beneficiosos para la salud, a pesar de los mitos en redes sociales. De hecho, son ricos en grasas saludables que pueden reducir el riesgo cardiovascular y mejorar la salud en general.
7. Sin Gluten: No Siempre Más Saludable
Eliminar el gluten es esencial para personas con enfermedad celíaca, pero para quienes no sufren de este tipo de enfermedades, no tener gluten no garantiza una alimentación más saludable. Por lo tanto, es importante no dejarse llevar por etiquetas como “sin gluten” y priorizar la calidad nutricional en su lugar.
8. Frecuencia de Comidas: Calidad sobre Cantidad
Comer seis comidas pequeñas al día no acelera el metabolismo ni ayuda en la pérdida de peso. De hecho, resulta aún más importante centrarse en la calidad de los alimentos antes que en la cantidad de comidas.
9. Desintoxicación: Más Mitos que Beneficios
Las dietas de desintoxicación y las limpiezas con jugos carecen de evidencia científica sólida y, de hecho, pueden tener efectos secundarios negativos para la salud. Por ello, es mejor centrarse en una alimentación equilibrada y variada.
10. Conteo de Calorías: Más Allá de la Ecuación Simple
Si bien el balance energético es importante, la calidad de los alimentos juega un papel crucial en la salud general. Por esta razón, elegir alimentos integrales y nutritivos sobre alimentos procesados es fundamental para una buena salud a largo plazo.
























