Si disfrutas del alcohol con frecuencia, es probable que ya hayas experimentado algún malestar negativo en alguno de tus órganos como el corazón, y si no es así, ten en cuenta que los problemas de salud pueden surgir más pronto de lo que piensas. Pero, si no nos crees, aquí exploraremos cómo el consumo de alcohol afecta directamente a tu corazón y por qué es importante tener conciencia de estos riesgos.
Tomar alcohol: ¿Realmente perjudicial para el corazón?
El consumo de alcohol no es una opción saludable, y, si bien, algunas personas pueden pensar que el alcohol aporta beneficios, la realidad es todo lo contrario. De hecho, cada vez que bebes, te estás haciendo daño a ti mismo.
Pero, este riesgo es aún mayor para las mujeres, ya que sus corazones pueden ser más vulnerables a los efectos negativos del alcohol. Incluso, un estudio realizado por investigadores de Kaiser Permanente Northern California ha revelado que el consumo de alcohol está estrechamente relacionado con el desarrollo de enfermedades cardíacas tanto en hombres como en mujeres.
Según el estudio, tanto hombres como mujeres con un alto consumo de alcohol tienen un mayor riesgo de padecer enfermedades coronarias. Por su parte, el doctor Jamal Rana, autor del estudio, enfatiza la necesidad de concientizar a las personas sobre los peligros del alcohol para la salud cardíaca.
Además, explica que, a pesar de la creencia popular de que el alcohol puede ser beneficioso para el corazón, cada vez hay más pruebas que cuestionan esta idea.
Resultados del estudio: Impacto en mujeres
El análisis reveló datos preocupantes sobre el riesgo para las mujeres, pues aquellas que informaron un consumo de alcohol elevado, pero no necesariamente excesivo, tenían un 45% más de probabilidades de desarrollar enfermedades cardíacas. Esto, en comparación con las mujeres que bebían moderadamente.
Por otro lado, las mujeres categorizadas como consumidoras excesivas de alcohol aumentaron su riesgo de enfermedad cardíaca en un 68%. Estos resultados subrayan la importancia de que los proveedores de atención médica pregunten a las mujeres no solo sobre la frecuencia de consumo de alcohol, sino también sobre los hábitos de consumo excesivo.
























