El cortisol es a menudo asociado con el estrés, debido a que despierta temores, pero en realidad, es una pieza clave en nuestra vitalidad diaria. De hecho, tanto el estrés como el cortisol tienen su papel en mantenernos activos y alerta, lo que nos permite enfrentar desafíos y regular nuestros ritmos internos.
El Cortisol, también conocido como la “hormona del estrés”, se activa en situaciones de emergencia, pues su función es preparar al cuerpo para luchar o huir. Por lo tanto, es esencial para funciones corporales vitales, las cuales van desde el metabolismo hasta la regulación de la presión arterial y la respuesta inflamatoria.
Incluso, investigaciones de la Facultad de Medicina de Harvard destacan que su liberación equilibrada es beneficiosa para la salud.
Cómo el Estrés Nos Satura de Cortisol
La psiquiatra Marian Rojas Estapé señala que vivimos inmersos en un exceso de cortisol debido al estrés crónico y otros factores como la inseguridad, el perfeccionismo y la obsesión por el tiempo. Por lo tanto, nuestro cuerpo reacciona tanto a situaciones reales como a pensamientos preocupantes, lo que aumenta la producción de esta hormona.
Consecuencias de un Cortisol Elevado
El problema es que el estrés crónico, el cual es omnipresente en la sociedad actual, impacta negativamente en nuestra salud. Esto se ve reflejado en problemas digestivos, aumento de peso, presión arterial alta, dolores físicos, trastornos del sueño, ansiedad y depresión. Estas son solo algunas de las consecuencias de mantener niveles elevados de cortisol en el cuerpo, según la Harvard TH Chan School Public Health.
Hábitos para Equilibrar el Cortisol
Ante este escenario es necesario mantener niveles saludables de cortisol para el bienestar físico y mental, y por ello, te presentamos cinco hábitos que pueden ayudarte a lograrlo:
- Toma Momentos para Relajarte: Dedica tiempo durante el día para encontrar la calma interior, un ejemplo de ello puede ser practicar ejercicios de relajación como la respiración profunda, la meditación o la visualización de escenas tranquilas.
- Muévete y Haz Ejercicio Moderado: El ejercicio regular es una excelente manera de liberar el estrés acumulado en el cuerpo. De hecho, actividades como caminar, practicar yoga, tai chi o qi gong combinan movimiento físico con atención a la respiración, así como promueven el equilibrio.
- Cultiva Relaciones Cercanas: Las relaciones afectivas y el apoyo emocional son fundamentales para afrontar el estrés, y, de hecho, mantener la cercanía con amigos y familiares puede aumentar la liberación de oxitocina, la cual es una hormona que contrarresta los efectos negativos del cortisol.
- Prioriza un Buen Descanso: Dormir las horas adecuadas es crucial para regular los niveles de cortisol, debido a que la hormona del estrés también está involucrada en la regulación de los ritmos circadianos, por lo que un sueño reparador contribuye a mantenernos activos durante el día y relajados por la noche.
- Aliméntate de Forma Saludable: Evita los alimentos procesados y opta por una dieta mediterránea rica en nutrientes. Toma en cuenta que comer de manera consciente y disfrutar de cada comida puede ayudar a reducir los niveles de estrés y, por ende, de cortisol en el cuerpo.
El cortisol, aunque a menudo malinterpretado, es esencial para nuestra supervivencia y bienestar, pero, mantener un equilibrio en su producción es fundamental para disfrutar de una vida saludable y plena. Por ello, incorporar estos hábitos que promuevan la relajación puede ser clave para mantener a raya el estrés y sus efectos negativos en nuestro cuerpo.
























