El ejercicio físico es una herramienta fundamental en la lucha contra el cáncer, según los expertos en oncología médica. Esto es debido a que no solo reduce el riesgo de padecer la enfermedad, sino que también fortalece el cuerpo para enfrentar los tratamientos, como la quimioterapia y la radioterapia.
Reducción del riesgo y mejoría en los tratamientos
Al respecto de ello, César Rodríguez, quien es presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), destaca que adoptar hábitos de vida saludables, como el ejercicio regular, puede reducir la mortalidad y la incidencia de cáncer. De hecho, en algunos casos, los pacientes que realizan actividad física durante su tratamiento obtienen mejores resultados que aquellos que no lo hacen.
De igual modo, realizar ejercicio físico antes y durante el tratamiento oncológico puede tener múltiples beneficios. Incluso, se ha observado una disminución en las complicaciones postoperatorias en aquellos pacientes que han seguido programas de ejercicios previos a la cirugía.
Además, estudios han demostrado que las mujeres que hacen ejercicio mientras reciben quimioterapia muestran una mayor tasa de respuesta al tratamiento.
Importancia de programas estructurados y formación profesional
Es crucial destacar que no todo tipo de ejercicio es beneficioso para los pacientes con cáncer. De hecho, para determinar el adecuado para cada caso, es necesario derivarlos a programas bien estructurados y adaptados a cada individuo, lo que requiere una evaluación previa del paciente.
Testimonio de superación a través del deporte
El caso de Virginia Torrecilla, exjugadora del Atlético de Madrid, ejemplifica cómo el deporte puede ser una herramienta invaluable en la batalla contra el cáncer. Ella fue diagnosticada con un tumor cerebral en 2020, pero atribuye parte de su éxito en la recuperación a su condición física, la cual fue adquirida gracias al deporte.
Esto es debido a que durante su tratamiento, el ejercicio le proporcionó la fuerza y la resistencia necesarias para enfrentar los desafíos que se le presentaron. De hecho, para Virginia, el deporte no es solo una actividad física, sino una forma de vida, pues lo considera esencial para cuidarse a uno mismo y enfrentar los desafíos cotidianos con determinación y optimismo.
Sin embargo, reconoce la dureza de su batalla contra el cáncer, y resalta cómo el deporte le brindó la fuerza necesaria para seguir adelante, incluso en los momentos más difíciles.
























