Es posible que la preocupación por el impacto de las grasas saturadas en los productos lácteos nos lleve a cuestionarnos si es necesario optar por versiones bajas en grasa para cuidar de nuestra salud. Este debate ha generado diversas perspectivas entre expertos, pero aquí expondremos las opiniones de los expertos según la evidencia científica.
Diversas perspectivas sobre los lácteos bajos en grasa
La opinión de expertos varía en cuanto a la salud de los lácteos bajos en grasa. Esto es porque mientras algunos abogan por su consumo moderado, otros sugieren que los lácteos enteros podrían ser igualmente saludables.
Un artículo del sitio oficial de la Escuela de Medicina de Harvard, consultado por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), refiere que no hay evidencia sólida que permita concluir que los productos hechos con lácteos bajos en grasas aporten beneficios contundentes. Por otro lado, la Dra. JoAnn Manson, profesora de medicina en dicha Facultad, sostiene que los lácteos enteros, consumidos con moderación, pueden ser parte de una dieta saludable.
¿Qué dice la evidencia científica?
Estudios y publicaciones académicas han puesto en duda la necesidad de optar exclusivamente por lácteos bajos en grasa. Por ejemplo, una investigación difundida por la revista especializada Nutrients proporciona evidencia de que el consumo moderado de lácteos (hasta 200 gramos al día) no tiene efectos perjudiciales sobre la salud cardiovascular.
Además, la Universidad de Ciencias Médicas de Irán señala que la ingesta de grasas lácteas no suele ir acompañada de un mayor riesgo de aumento de peso, enfermedades cardiovasculares o diabetes tipo 2 en personas sanas. Pero, siempre y cuando esté dentro del rango de la ingesta calórica recomendada.
Recomendaciones prácticas sobre el consumo de lácteos
Por otro lado, los expertos sugieren que, más que enfocarse en la cantidad de grasa en los lácteos, es importante considerar otros aspectos. Por ejemplo, es necesario priorizar lácteos fermentados, limitar el consumo de lácteos enteros a una vez al día y elegir productos con menor contenido de lactosa pueden ser medidas más relevantes para la salud.
Es de destacar que la cantidad de grasas saturadas consumidas a través de los productos lácteos es un tema importante, especialmente dado el alto consumo registrado en ciertas poblaciones como México. Sin embargo, la clave parece estar en la moderación y la elección inteligente de alimentos dentro de una dieta balanceada.
De hecho, es esencial fomentar la conciencia sobre las implicaciones de las decisiones dietéticas y promover un enfoque integral de la salud cardiovascular que considere múltiples factores, más allá del simple contenido de grasa en los lácteos.
























