El número de casas abandonadas en Reynosa en sectores populares sigue en aumento. Según el INEGI, esta ciudad fronteriza ocupa el primer lugar en inmuebles vacíos en el país. Estas casas desocupadas no solo generan preocupación por la inseguridad; también se convierten en focos de infección.
El gobierno y el INFONAVIT han sugerido convertir estas viviendas en centros comunitarios, culturales o reasignarlas a trabajadores que necesitan una vivienda digna. Pero, para que esto sea posible, las casas deben ser remodeladas y equipadas con todos los servicios básicos —como agua, drenaje, recolección de basura y espacios recreativos— para asegurar una habitabilidad adecuada.
Reynosa cuenta con 48,964 viviendas abandonadas; mientras que en todo Tamaulipas hay 211,000 casas vacías. Estas viviendas, si no se rescatan, pueden convertirse en refugios para delincuentes —aumentando la inseguridad en los barrios— y afectar negativamente la calidad de vida de los residentes.
Los sectores más afectados incluyen Pirámides, Valle Soleado, Puerta del Sol, Almendros, La Joya y Villa Esmeralda. Mientras tanto, muchas familias anhelan tener una vivienda con garantías laborales adecuadas.
El INFONAVIT ha implementado nuevas medidas para facilitar la adquisición de viviendas por parte de los trabajadores; estas medidas también buscan ayudar a aquellos que no pudieron finalizar los pagos de sus casas, evitando así que las propiedades queden en desuso.
Este panorama plantea una pregunta crucial: ¿cómo se pueden convertir estos espacios abandonados en oportunidades para la comunidad? Transformar estas viviendas en espacios útiles no solo mejoraría la calidad de vida de muchas familias; también contribuiría a reducir la inseguridad en Reynosa.
Es un desafío que requiere la colaboración de autoridades, instituciones y la comunidad en general. La solución podría estar más cerca de lo que se piensa —solo necesitamos tomar acción y aprovechar las oportunidades que estas viviendas vacías presentan.

























