El río Sena fue el protagonista durante los Juegos Olímpicos de París 2024, al ser el escenario de una espectacular ceremonia de apertura y lugar de competencia para nadadores olímpicos.
Sin embargo, el icónico río también presentó desafíos, ya que no fue apto para la natación durante varios días debido a la calidad del agua.
El 26 de julio, bajo una intensa lluvia, el Sena se convirtió en protagonista de una ceremonia de inauguración que desató múltiples reacciones a nivel global.
El río Sena: protagonista de los Juegos Olímpicos de París 2024
Tony Estanguet, jefe del Comité Organizador, lo describió como una experiencia con “condiciones dantescas”. Por su parte, Thomas Jolly, director de la ceremonia, destacó que el espíritu de París se fusionó con el espíritu olímpico en esta apertura.
A pesar de que el Sena brilló en el centro de París, entre las sedes olímpicas de Los Inválidos, la Concordia y el Grand Palais, las lluvias del verano complicaron la situación. De los 11 días planeados para competencias y entrenamientos de triatlón y natación en aguas abiertas, solo cinco cumplieron con los estándares bacteriológicos requeridos, dejando fuera al resto por no cumplir con la calidad del agua.
Aun así, la imagen de los triatletas saltando desde el puente Alexandre III quedará como uno de los momentos más memorables de estos Juegos Olímpicos. No obstante, una fuente cercana al asunto admitió que “fue un poco caótico”, especialmente porque el caudal del río se mantuvo entre dos y tres veces superior al nivel habitual de verano, afectando la calidad del agua.
Anne Hidalgo, Alcaldesa de París, que había prometido a los parisinos que podrían nadar en el Sena el próximo verano. Afirmó que “el Sena está descontaminado (…), no entiendo el sentido de decir que no lo está”. Sin embargo, la realidad fue que, durante parte de los Juegos, el río no estuvo en condiciones para bañarse.
Pierre Rabadan, adjunto olímpico de la alcaldesa, explicó que, aunque “los elementos estaban un poco en nuestra contra”, se llevaron a cabo todas las competiciones sin poner en riesgo a los deportistas.
A pesar de los esfuerzos y los 1.400 millones de euros invertidos por el Estado y las autoridades locales para que el Sena sea apto para nadar, las lluvias intensas, exacerbadas por el cambio climático, complicaron la situación. Según el climatólogo Robert Vautard, “sabemos que con un aumento de 1 grado de la temperatura media global, la atmósfera se carga con un 7 por ciento adicional de humedad, lo que provoca más lluvias”.

























