Grupo Escato, empresa dedicada al diseño y montaje de espacios comerciales y escenográficos, enfrenta una situación paradójica: mientras que en México se declaró en quiebra en 2023, en España ha logrado adjudicarse 32 contratos gubernamentales por más de 23 millones de euros desde 2017.
Este escenario ha generado dudas sobre la verdadera situación financiera de la empresa propiedad de Gabriel Gadsden y si realmente estaba en crisis o si simplemente trasladó su operación a otro país para evadir responsabilidades financieras en México.
En enero de 2022, Grupo Escato se declaró en concurso mercantil por deudas de más de 600 millones de pesos con nueve acreedores, incluyendo bancos como BBVA, Santander y Banorte. En marzo de 2023, un juez en la Ciudad de México declaró su quiebra, dejando a sus acreedores sin alternativas para recuperar su inversión.
Sin embargo, en España, la historia es diferente. Desde 2017, la empresa ha operado bajo el nombre Escato Internacional Escenografía Corporativa SL y, en 2022, cambió su razón social a Tars Design SL.
Los datos del portal Gobierto Contratación muestran que, desde 2017, ha conseguido contratos por 1.6 millones de euros en 2017, 2.7 millones en 2020, 1.4 millones en 2022 y 14 millones en 2024.
Llama la atención que, antes de que Grupo Escato se declarara en quiebra, Gabriel Gadsden, dueño de la empresa, colocó a su sobrino Alfredo Gadsden como director en México y presidente de Tars Design en España.
Este tipo de movimientos han sido utilizados por otras empresas para evadir obligaciones en un país y seguir operando sin problemas en otro. ¿Fue este el caso de Grupo Escato?

























