Desde hace un tiempo, la preocupación por la sostenibilidad y el medio ambiente está a la orden del día y, precisamente por ello, tanto empresas como organizaciones cada vez necesitan más recursos y herramientas que les permitan poder gestionar de manera adecuada todas esas responsabilidades ambientales. En este contexto, hace tiempo que nació la norma ISO 14000 y, a partir de ella, otras normativas relacionadas que son realmente efectivas para cumplir con los objetivos propuestos.
Es evidente que cada vez es más frecuente que las organizaciones gubernamentales de todo el mundo establezcan una serie de obligaciones ambientales para las empresas. Temas como la capa de ozono, la reducción de gases o el respeto por el medio ambiente hacen que las entidades tengan que hacer uso de herramientas y recursos legales para poder hacer frente a todas estas ideas e iniciativas.
Precisamente en este contexto y con el objetivo de gestionar de manera adecuada todas estas responsabilidades ambientales nació hace tiempo la norma ISO 14000, que se ha convertido en una de las normas internacionales más importantes en materia de gestión ambiental.
¿En qué consiste exactamente esta norma?
Tal y como se ha mencionado anteriormente, la ISO 14000 es una de las normas más importantes que existen en la actualidad en materia medioambiental. Se trata de un conjunto de normas que están destinadas a todo lo que se refiere a la gestión ambiental en este caso de manera exclusiva para aplicar a las empresas.
Hay que decir que esta familia de normas tienen como principal objetivo producir y prestar todo tipo de servicios que ofrezcan protección al medio ambiente, sabiendo que es algo que nació en el mes de septiembre de 1996 y que sigue muy presente hoy en día con una serie de actualizaciones. Todas las normas que pertenecen a esta familia se encargan de reducir de manera notable el impacto medioambiental que pueden producir las empresas a la hora de desarrollar su actividad empresarial, con el añadido de que todas estas normas son obligatorias para poder garantizar la calidad de un producto o servicio.
En otras palabras, se trata de una manera rápida y sencilla de demostrar que todos aquellos procesos que se han llevado a cabo para la fabricación de un producto concreto se han realizado a partir de las características medioambientales establecidas.
Hay que decir además que, hoy en día, la ISO 14000 y todas las normas que pertenecen a dicha familia son obligatorias y necesarias para las actividades empresariales. En este sentido, la ISO 14001 es una de las más utilizadas, ya que es la que establece cómo poner en marcha un Sistema de Gestión Ambiental que sea efectivo. Una norma que se puede aplicar a cualquier tipo de organización independientemente del sector en el que desarrolle su actividad o del tamaño de la misma.
Cuáles son los principios de todas las normas ISO 14000
Durante la década de los 90 se produjo una crisis ambiental debido a la revolución industrial que se experimentó en esa época. Este impacto hizo que muchas empresas de todo el mundo se plantearan nuevas actuaciones con la idea de minimizar ese impacto y como símbolo de responsabilidad social. Precisamente en este contexto nace la ISO 14000, con la idea de tener una norma y familia de ellas que establezcan las actuaciones para poder reducir los impactos energéticos dentro del medio ambiente.
De esta forma, entre los principales principios que presenta esta ISO hay que destacar su efectividad y flexibilidad para poder cubrir las necesidades que se presentan en esta materia para todo tipo de empresas y organizaciones; ayudar a promover el interés de este tipo de normativa entre los usuarios; basarse siempre en conocimientos científicos; y ser normas útiles, prácticas y utilizables en todo momento.
Principales beneficios para las empresas
Todas aquellas empresas y organizaciones que apliquen la ISO 14000 en su día a día cuentan con un gran número de beneficios. Entre otras cosas, pueden reducir costes de energía y agua para poder tener un mayor ahorro. También esta norma les ayuda a mejorar notablemente su posicionamiento con respecto a la competencia, así como permite optimizar los procesos internos de trabajo.
Otros beneficios son la eliminación de ciertas limitaciones en torno al mercado global, la mejora de la imagen de marca, el impulso del trabajo en equipo y el aumento de confianza de cara a sus clientes, colaboradores o proveedores.

























