Una verdadera pesadilla es la que están viviendo los citricultores del centro de Tamaulipas con la crisis citrícola. La producción de naranja se vino abajo como nunca antes, dejando a miles de familias sin ingresos y golpeando con fuerza la economía regional. Así lo declaró el profesor Miguel Ángel Huerta Lara, quien encabeza la Unión de Ejidos y Agricultores “Emiliano Zapata”:
“La caída en la producción es brutal. De las 800 mil toneladas que se generan normalmente, este año apenas se alcanzaron unas 160 mil”, indicó.
Y claro, eso se traduce en un agujero económico enorme. El problema no es nuevo, pero se ha venido agravando. Sequías constantes, heladas que dejaron árboles moribundos y granizadas que remataron lo poco que quedaba han sido el cóctel perfecto para el desastre de la crisis citrícola en Tamaulipas.
“Esto representa una pérdida estimada de más de 4,800 millones de pesos, si consideramos que en una temporada normal se generan hasta 6 mil millones en derrama económica. Venimos arrastrando consecuencias del año pasado y no hemos podido recuperarnos. Incluso, la próxima temporada podría verse comprometida”.
Y como si eso no fuera suficiente, los precios también han jugado en contra. Suben, bajan y no se estabilizan. La situación es tan delicada que afecta a toda la zona centro del estado, donde dependen directamente de la naranja más de 600 mil empleos. No es cualquier cosa esta crisis citrícola en Tamaulipas.
“Los precios de la naranja han sido inestables, oscilando entre 5 mil y 8 mil pesos por tonelada, mientras que en años anteriores se llegaba a pagar hasta 12 o 13 mil pesos. La economía en la zona centro está por los suelos, porque de esta actividad dependen más de 600 mil empleos directos e indirectos. El campo no solo produce fruta, produce trabajo y sustento para miles de familias”.
Por eso, la Unión de Ejidos ya pidió apoyo a las autoridades estatales. No se trata solo de dinero, sino de herramientas para volver a ser productivos: fertilizantes, sistemas de riego, maquinaria y centros de acopio que ayuden a comercializar sin depender de terceros.
“Necesitamos que nos ayuden a levantar al campo, porque si el campo no produce, la región se detiene. Y aquí no estamos hablando de un solo sector, sino de toda una cadena de valor que ha sido gravemente afectada”.
Huerta Lara también recordó que la naranja tamaulipeca no es cualquier fruta: ha ganado premios y tiene reconocimiento internacional. La crisis citrícola en Tamaulipas, no es solo del campo, es de todos. Y si no se atiende, el golpe económico puede arrastrar a toda la región.
“Nuestra fruta ha sido reconocida en España y es tan buena que incluso se mezcla con jugo de otras regiones para mejorar su calidad. Tenemos el producto, pero necesitamos el respaldo para seguir adelante”.
Por Jordan Espinosa

























