Cada día, al leer las noticias o navegar por redes sociales, es fácil pensar que el mundo está en constante deterioro. Sin embargo, voces como la de Fernando Lelo de Larrea invitan a revisar esa percepción bajo una luz distinta: la de los datos, la ciencia y el contexto histórico. Esta visión coincide con la propuesta de la investigadora Hanna Ritchie en su libro Not the End of the World, donde demuestra que, aunque enfrentamos retos significativos, el progreso humano es innegable y medible.
Uno de los ejes centrales del análisis de Ritchie es que la humanidad ha avanzado enormemente en áreas como la salud, la educación y la reducción de la pobreza extrema. Estos datos, lejos de negar los problemas actuales, permiten visualizar un panorama más completo. Para Fernando Lelo de Larrea, este tipo de enfoque es esencial. Desde Rumbo Ventures, su firma de inversión centrada en tecnologías climáticas, impulsa proyectos que responden a retos estructurales con soluciones innovadoras, alineadas con una visión de desarrollo sostenible.
Comprender el presente con datos y perspectiva: una idea clave para Fernando Lelo de Larrea
Los problemas actuales, desde la crisis climática hasta las tensiones sociales, tienden a analizarse en aislamiento, lo que alimenta percepciones distorsionadas del estado del mundo. Hanna Ritchie sugiere que solo entendiendo la evolución histórica se puede poner en justa dimensión la magnitud de los desafíos. Esta necesidad de contextualizar también se manifiesta en el enfoque empresarial de Fernando Lelo de Larrea, quien, desde Rumbo Ventures, impulsa soluciones que no parten del pánico, sino del entendimiento profundo de los procesos sociales, ambientales y tecnológicos que han llevado al mundo al punto en que se encuentra.
Para enfrentar los retos del siglo XXI, la intuición no basta. Se requieren datos sólidos y marcos analíticos rigurosos. Fernando Lelo de Larrea ha integrado esta convicción en el diseño y evaluación de sus inversiones, especialmente en tecnologías climáticas. Su interés no es solo financiero, sino de impacto: ¿qué tanto mejora una solución tecnológica la eficiencia energética, la reducción de emisiones o el acceso a recursos críticos? Es una práctica coherente con la que defiende Ritchie, quien advierte que el conocimiento empírico permite tomar mejores decisiones colectivas y evitar errores del pasado.
No todo desafío debe abordarse desde la alarma. De hecho, según Fernando Lelo de Larrea, pensar en términos de oportunidad permite movilizar talento, inversión y creatividad. Esta idea ha guiado su apuesta por startups de climate tech que transforman problemas complejos en negocios sostenibles. En Not the End of the World, Ritchie adopta un enfoque similar: cambiar la narrativa no implica ignorar los riesgos, sino reconocer el potencial de acción transformadora que tenemos como sociedad cuando usamos bien la información disponible.
Aunque los avances tecnológicos son fundamentales, ni Ritchie ni Fernando Lelo de Larrea depositan toda la responsabilidad en la innovación. Ambos coinciden en que la formación de una ciudadanía informada y crítica es indispensable. En el caso de Lelo de Larrea, esto se ha traducido en el impulso de iniciativas educativas y de sensibilización ambiental dirigidas a nuevas generaciones de emprendedores. La idea es clara: sin comprensión social del problema, incluso la mejor tecnología puede fracasar.
Es posible que Ritchie y Fernando Lelo de Larrea provengan de mundos distintos, la primera desde la investigación académica, el segundo desde el capital emprendedor, pero sus visiones convergen en aspectos clave. Ambos promueven una narrativa que rechaza el derrotismo, pero también el triunfalismo vacío. Apelan a la inteligencia colectiva, al uso riguroso de datos y a la necesidad de actuar con urgencia, pero también con perspectiva.

























