Ya pasó un día completo desde que habitantes de El Moralillo decidieron hacer un bloqueo en la carretera Tampico-Valles, en protesta por el abandono de sus autoridades. El motivo es que sus casas están llenas de agua y no hay respuesta para drenar el exceso tras las intensas lluvias del fin de semana.
Las familias señalan directamente al gobierno municipal de Pánuco ―al que pertenece esta comunidad― por no enviar las bombas necesarias para aliviar la inundación. Del lado de Tampico, Tamaulipas, la situación también se complica. La comunidad de El Moralillo está justo en la frontera con el puerto jaibo, separados únicamente por el río Tamesí.
La conexión entre ambas entidades ―vital para el paso de autobuses y camiones de carga― está completamente paralizada.

Los manifestantes, cansados y molestos, exigen que el alcalde Oscar Guzmán de Paz dé la cara.
“Lo sentimos mucho que haya mucha fila de carros y camiones, pero no nos vamos a mover, se nos está echando a perder todos nuestros bienes y el alcalde no ha venido a ver qué es lo que estamos padeciendo, urge que el o alguna autoridad nos haga caso y nos vamos, mientras siga lloviendo, tronando o relampagueando aquí vamos a estar”, destacó Bertha Salas, vecina afectada.
Las casas ya presentan daños serios. El agua llegó a las salas, cocinas y recámaras. La desesperación ha convertido el bloqueo en la carretera Tampico-Valles en resistencia.
Como medida preventiva, Capufe cerró la caseta del libramiento Poniente de Tampico. Ambas direcciones permanecen saturadas. El paso no se reanudará hasta que termine el bloqueo.
Por Rufino Aguilera
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