La mesa de diálogo entre la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y autoridades federales concluyó este miércoles sin avances, en medio de tensión tanto dentro como fuera de la Secretaría de Gobernación (SEGOB).
Al término de la reunión, —los representantes de la CNTE lamentaron que no hubo respuestas claras— por parte del gobierno federal ni señales de voluntad política para atender sus demandas.
Desde Guerrero, la secretaria general de la sección 14, Elvira Vélez, señaló que es necesaria la intervención directa de la presidenta Claudia Sheinbaum.
“La Presidenta es la única que tiene la capacidad para ofrecer una respuesta a nuestras demandas”, expresó.
Mientras tanto, Filiberto Frausto, secretario general de la sección 34 de Zacatecas, explicó que aún no existe consenso sobre levantar el paro indefinido. Y con ello, advirtió que las respuestas del gobierno han generado inconformidad en distintas secciones del magisterio disidente.
CNTE y autoridades federales cierran diálogo sin acuerdos, magisterio genera caos
Durante la reunión, en el exterior del edificio ubicado en Bucareli. Integrantes de la sección 14 de Guerrero y miembros de organizaciones sociales lanzaron piedras y rompieron cristales. Personal de seguridad respondió usando extintores, lo que generó una densa nube de humo blanco. Los manifestantes respondieron con más piedras y hasta con polvo de extintor que llevaban consigo.
Otro grupo de inconformes intentó vandalizar un vehículo de la Secretaría de Bienestar, pero fueron detenidos por los propios organizadores de la protesta. Algunos advirtieron que estos actos eran “solo una probadita” de lo que el magisterio puede hacer si sus demandas siguen sin ser atendidas.
En un comunicado conjunto, la Secretaría de Gobernación y la Secretaría de Educación Pública exhortaron a la CNTE a mantener un diálogo pacífico. Asimismo, también condenaron cualquier acto de violencia.
—Por ahora—, la Asamblea Nacional Representativa de la CNTE se alista para definir el siguiente paso, considerando incluso un receso en el paro indefinido, ante el desgaste del movimiento y la presión por regresar a las aulas.

























