Uno de los rincones más espectaculares de Canadá —rodeado de montañas y bosques— se ha transformado en la sede de una de las reuniones más importantes del planeta: la cumbre del G7 2025. Ahí, durante tres días, los líderes de las principales economías del mundo hablarán sobre la guerra, la economía y otros temas globales urgentes.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, fue invitada a este encuentro de la cumbre del G7 2025. Y dentro de la agenda, se espera un momento clave: su primer cara a cara con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, programado para el martes por la tarde. Ella planea llevar un mensaje claro:
“Los recursos deberían usarse para el desarrollo de los pueblos, no para la carrera armamentista nuclear”.
Con la intención de que eso ayude a frenar la migración. El encuentro de la cumbre del G7 2025, se realiza en el Pomeroy Kananaskis Mountain Lodge —un complejo rodeado por naturaleza— ahora bajo vigilancia total. La seguridad está en manos de la Real Policía Montada de Canadá, y el despliegue es impresionante. Desde la carretera ya es evidente que algo grande pasa. Hay cinco filtros para poder acercarse y varios letreros electrónicos avisan que el paso está cerrado por la cumbre del G-7.
Además, participan policías de Calgary, alguaciles de Alberta, oficiales provinciales de conservación y elementos de las Fuerzas Armadas canadienses. Nadie puede entrar a Kananaskis sin una acreditación especial. Mientras tanto, los medios de comunicación se instalarán en un centro de prensa en Banff, a 40 kilómetros de distancia de la cumbre del G7 2025.
El hotel donde se reúnen los mandatarios de la cumbre del G7 2025, no es cualquier lugar. Tiene vistas espectaculares al valle de Kananaskis, cinco restaurantes y un spa nórdico. En total, el lugar cuenta con más de dos mil metros cuadrados para conferencias, salas de juntas y todo lo necesario para una reunión de alto nivel.





















