Desde que Daniel Suárez se colocó en la punta de la carrera, el ambiente cambió por completo. Las gradas estallaron en aplausos, vítores y gritos de aliento que no paraban.
“Venga Daniel, vamos Dani”.
Se escuchaba por todos lados. Mientras, el regio Daniel Suárez aceleraba en la recta principal de la carrera con el número 9 a toda velocidad. Cada que aparecía una bandera amarilla, la tribuna se impacientaba, pero no dejaba de emocionarse. Cuando el piloto tomó la bandera a cuadros, el Autódromo se volvió una fiesta. Los fans alzaron los brazos, aplaudieron sin parar y hasta algunos no podían contener las lágrimas.
El cariño por Suárez no solo se sentía en la pista. En la tienda oficial, la mayoría de los productos giraban en torno a su imagen: gorras, camisetas, todo con su nombre y número. El combo completo rondaba los 2 mil 200 pesos. Ahora, su siguiente meta es hacer historia: convertirse en el primer mexicano en ganar una carrera de la Cup Series en casa. El público ya lo adoptó, y él va con todo.

























