La paciencia se agotó en la colonia Hipódromo. Lo que empezó como una protesta en Ciudad Madero terminó en gritos, empujones y puñetazos. Todo por el agua que no deja de subir, y un alcalde que no se presentó.
Vecinas y vecinos de este sector ―cansados de vivir entre charcos y aguas negras cada vez que llueve― decidieron cerrar el cruce de las calles 19 y Corregidora. Lo hicieron bajo la lluvia y con una manta que le recordaba a Erasmo González Robledo una vieja promesa.
El compromiso data de cuando buscaba el voto para ser diputado federal. Hoy ―convertido en alcalde― los habitantes sienten que los dejó en el abandono.
Con mecates atados de poste a poste, impidieron el paso de autos particulares y transporte público. La tensión creció conforme pasaban las horas y no había respuesta.

La desesperación se apoderó de todos. Quienes intentaban llegar a casa se enfrentaron con los manifestantes. Algunos conductores rompieron los lazos y eso desató la violencia.
Lo que vino después de la protesta en Ciudad Madero fue caos. Reclamos, empujones y golpes. Dos mujeres y dos hombres se enfrascaron en una pelea que dejó atónitos a algunos vecinos, mientras otros los animaban como si se tratara de una función de box.
Por su parte, aunque nunca apareció Erasmo González Robledo, sí llegaron empleados de Servicios Públicos del Ayuntamiento para dialogar con los manifestantes. No hubo detenidos, pero tampoco promesas nuevas.
Por Rufino Aguilera
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