La amenaza de un nuevo arancel del 17.09 % a las exportaciones mexicanas de jitomate tiene en alerta a productores, exportadores y consumidores en ambos lados de la frontera, confirmó Juan Carlos Anaya Castellanos, director general del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA).
Comentó que el secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón, junto con el subsecretario Luis Rosendo Gutiérrez Romano y representantes del sector, ya viajaron a Washington para buscar que este arancel tenga al menos un periodo de 90 días de análisis, dada la magnitud del impacto comercial que representaría.
“Los primeros afectados serían los consumidores americanos, ya que subiría el precio del tomate. Recordemos que México es el principal proveedor de tomate del mercado de Estados Unidos, porque de cada 10 tomates, seis son mexicanos y esto tendría una repercusión inflacionaria al consumidor”, enfatizó Anaya Castellanos.
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En abril, el Departamento de Comercio de EE.UU. canceló el acuerdo firmado en 2019 que suspendía el cobro de este arancel. Aunque al inicio se habló de una tasa del 20.91 %, después se ajustó al 17.09 %.
“Se está buscando pasar este arancel a 90 días de análisis, por el impacto que puede tener para el comercio bilateral. Los primeros afectados serían los consumidores estadounidenses, porque el precio del tomate subiría”, reiteró el experto.
Aunque el arancel todavía no entra en vigor, la incertidumbre ya afecta al sector. Entre enero y mayo de 2025, las exportaciones mexicanas de jitomate cayeron 6 % en volumen y 11.6 % en valor. El precio interno también bajó.
“En Sinaloa, el tomate vale 6 pesos por kilo. Llega a la central de abasto a 12 pesos, pero al ama de casa le cuesta hasta 30. Si la exportación cae, puede haber sobreoferta y los precios internos se desplomarían”, advirtió Anaya.
Ebrard reconoció en entrevista radiofónica que México vive una relación con Estados Unidos marcada por la tensión constante. Dijo que este impuesto se impone solo por ingresar al mercado, afectando directamente a los productores mexicanos. Además, recordó que hay otros conflictos vigentes, como el 30 % al acero y aluminio y el reciente cierre a exportaciones de ganado por temas sanitarios.
Sobre el jitomate, recordó lo que pasó en 2019, cuando un arancel similar tardó seis meses en eliminarse.
“Mientras tanto, el 17 % se carga, se cobra, lo tienes que pagar”, señaló, aunque añadió que ya solicitó una mesa específica con la Oficina de Comercio de EE.UU. (USTR) para tratar el caso y que las pláticas comenzarán mañana.
Arancel al jitomate impactará a productores y empleo
Juan Carlos Anaya advirtió que este tipo de medidas podrían costarle a México hasta 100 mil empleos, de los cuales 50 mil serían solo en Sinaloa. Los estados más afectados serían Sinaloa, San Luis Potosí, Michoacán y Baja California.
“Es importante decirlo: el tomate mexicano cumple con los precios mínimos establecidos en el acuerdo. No hay dumping. México ha respetado los términos comerciales”, destacó.
También explicó por qué el jitomate mexicano es tan competitivo frente a los productores de Florida, quienes impulsan este arancel: se produce con mayor calidad, en más variedades y durante todo el año.
“Desde bola, saladet y cherry. Además, el 40 % se produce en invernadero, otro 23 % con mallasombra, y el resto a cielo abierto”, detalló.
Finalmente, el director del GCMA fue claro:
“Va a subir los precios al consumidor de Estados Unidos, va a frenar exportaciones de México y puede dejar sin empleo a miles. Lo peor es que se castiga a un sector que ha hecho bien las cosas. Si se aplica este impuesto, todos pierden”.

























