Chelsea derrotó al PSG en la final del primer Mundial de Clubes con 32 equipos por un global de 3 a 0. El equipo londinense consumó su victoria con un doblete de Palmer y un gol de João Pedro.
El equipo inglés rompió con todos los pronósticos y le arrebató el título del Mundial de Clubes 2025 al París Saint-Germain, que llegaba como flamante campeón de la UEFA Champions League y favorito para quedarse con el trofeo.
Los “Blues”, liderados por un brillante Cole Palmer, se coronó campeón tras ganar 3-0 y levantar por primera vez la nueva edición del torneo organizado por la FIFA, que durante un mes llenó Estados Unidos de emoción con 63 partidos.
Chelsea llegó hasta la cima después de un camino con altibajos. En la Fase de Grupos quedó segundo del Grupo D con 6 puntos, tras vencer a LAFC y ES Tunis pero caer ante Flamengo. Luego, en Octavos derrotó 4-1 al Benfica, en Cuartos superó 2-1 a Palmeiras y en Semifinales despachó 2-0 al Fluminense.
La gran figura de la final fue Cole Palmer, quien con dos goles y una asistencia se llevó todos los reflectores en el MetLife Stadium, a las afueras de Nueva York.
“Cold” Palmer, fue elegido el mejor jugador del partido. Marcó al 22 y al 30, y luego metió un pase milimétrico para el tanto de João Pedro al 43.
Chelsea se consagra Campeón del Mundial de Clubes al derrotar al PSG
Desde el arranque, Palmer mostró que estaba decidido a brillar. Al minuto ocho ya había sacado un disparo que hizo gritar gol a medio estadio. Poco después, concretó un contragolpe en el que Malo Gusto dejó atrás a Nuno Mendes y le sirvió la pelota para que la mandara al poste más lejano de Donnarumma con un zurdazo.
Su segundo gol fue muy parecido: Palmer recibió por derecha, amagó a Lucas Beraldo y definió nuevamente al palo contrario. Luego, con el PSG intentando reaccionar. El mediapunta inglés condujo hasta el borde del área y filtró un pase que João Pedro no desaprovechó para sentenciar el 3-0.
Así, el Chelsea sorprendió al mundo al irse al descanso con una cómoda ventaja ante un PSG que soñaba con cerrar una temporada perfecta. El duelo que prometía coronar a Ousmane Dembélé como candidato al Balón de Oro terminó convirtiéndose en el show personal de Cole Palmer, quien dejó claro el talento que lleva en sus botas.

























