Este lunes, la Comisión Nacional de Vigilancia del INE dio luz verde a una propuesta que podría darle un giro importante a la credencial para votar. El plan es ponerle más seguridad, sí, más que la que ya tiene. Y todo con una meta clara: que falsificarla o alterarla sea cosa del pasado.
Entre lo más llamativo está la idea de que ahora también aparecerá tu foto en la parte de atrás. Pero eso no es todo. Quieren que la credencial pueda ser identificada con el tacto, pensando en las personas con debilidad visual.
“Lo que se busca es ir avanzando y evolucionando, con lo que es el modelo de la credencial para votar, para poderlo fortalecer, seguirlo fortaleciendo, que sea una credencial segura, que sea una credencial que fortalezca y mitigue todas aquellas situaciones de falsificación, alteración, circulación, duplicidad, todo ese tipo de situaciones”, señaló el presidente de esa instancia, Alejandro Sosa.
Durante la sesión, todos los partidos políticos dijeron que sí a esta propuesta de la credencial para votar INE. Y se explicó que los ajustes van por el camino de sumar tecnologías nuevas y blindajes extra. Tanto para darle más confianza a quienes la usan como identificación, como para que siga funcionando con certeza en las elecciones.
En el frente, una de las principales ideas es quitar la tinta OVI (esa que cambia de color con la luz) y en su lugar poner una tinta que reacciona al calor o a la luz infrarroja. También se quiere integrar un efecto visual especial llamado Dovid, que complica aún más la posibilidad de falsificarla.
Del otro lado, el reverso, además de agregar la foto a color, se planea una pequeña muesca en el borde en la credencial para votar INE. Eso ayudaría a que personas con baja visión puedan identificar la credencial solo con tocarla. También se eliminaría la tinta OVI de esa parte.
Y para quienes viven fuera de México, se actualizará el código QR para señalar que se trata de una credencial especial para votar desde el extranjero. Por supuesto, no todo cambiará. Se mantendrán varios elementos ya conocidos. Como los fondos con tintas que reaccionan a luces UV o infrarrojas, los diseños complejos con microtextos y patrones geométricos, la impresión arcoíris y el grabado láser táctil.
Sosa también recordó que el INE emite cerca de 15 millones de estas credenciales cada año. Y dado que cada una dura 10 años, el reto de mantener actualizado el padrón es constante. Además, mencionó que aún están analizando si conviene integrar otros datos nuevos en la mica. Eso se está evaluando para ver si realmente es necesario.






















