Para los turistas argentinos, Cancún aparece como una escapada perfecta al Caribe. Pero aunque las imágenes de playas cristalinas y cielos despejados parezcan constantes, la experiencia puede variar mucho según la fecha elegida.
Clima, precios, ocupación hotelera e incluso disponibilidad de traslados dependen directamente del mes del año. Conocer esas diferencias puede ser la clave para evitar imprevistos y planear un viaje más inteligente.
El clima, ese factor que lo cambia todo
Cancún tiene una temporada seca (de noviembre a abril) y una temporada húmeda (de mayo a octubre), esta última con mayores probabilidades de lluvias y tormentas tropicales. Si bien las temperaturas se mantienen cálidas todo el año, la experiencia de playa puede verse afectada en los meses más inestables. Enero y febrero ofrecen temperaturas más agradables, menos humedad y aguas más tranquilas, lo que los convierte en meses muy buscados por los viajeros del hemisferio sur.
Los precios suben y bajan, pero no siempre coinciden con el clima
La alta demanda durante el verano europeo y estadounidense (julio y agosto) o durante Semana Santa hace que los precios de hoteles y vuelos se disparen, a pesar de no ser necesariamente la mejor época para el clima. Por otro lado, algunos de los mejores meses para viajar —como mayo o principios de diciembre— combinan tarifas más accesibles con una experiencia más tranquila. Elegir bien la fecha implica equilibrar varios factores: clima, presupuesto y qué tipo de viaje se desea vivir.
Traslados: menos disponibles cuando más se necesitan
Durante las temporadas altas, no solo los hoteles están más llenos. También los traslados privados, las vans compartidas y los servicios desde el aeropuerto pueden verse sobrepasados. No es raro que, en enero o julio, haya que esperar más de una hora para conseguir transporte desde el aeropuerto si no se reservó con antelación. Lo mismo ocurre con excursiones y shuttles internos: muchas veces están completos días antes. La planificación previa, en estos casos, no es una exageración, sino una necesidad.
El viaje empieza antes del avión
Planificar bien cuándo ir a Cancún no solo optimiza la estadía: mejora toda la experiencia. Viajar en una época donde el clima acompaña, los precios son razonables y los traslados funcionan sin demoras puede marcar la diferencia entre unas vacaciones relajadas y una serie de imprevistos. Para los argentinos que buscan sol y descanso, anticiparse con decisiones simples —como reservar un transfer confiable desde el aeropuerto— es clave.
En los grupos de viajeros en Facebook, Tequila Transfers aparece una y otra vez recomendado por su puntualidad, la amabilidad de sus conductores y el confort de sus vehículos. Detalles que, sumados, hacen que el viaje empiece bien desde el primer kilómetro.


























