Cada vez son más los jornaleros latinos que deciden no acudir a los sitios donde habitualmente esperan ser contratados en EU. El temor a redadas y deportaciones, provocado por la constante presencia de policías y agentes migratorios, los ha orillado a mantenerse lejos de estos lugares.
Por años, sectores como la construcción, el trabajo doméstico y la agricultura se han sostenido gracias a miles de migrantes que ofrecen su mano de obra en esquinas, paradas de autobús o estacionamientos de tiendas, en busca de empleo por día o por semanas. Sin embargo, su presencia tan visible en las calles hoy los pone en riesgo.
Esta situación se intensificó tras la orden de Stephen Miller, entonces subjefe de Gabinete en la Casa Blanca y uno de los principales impulsores de la política migratoria de Donald Trump. Miller instruyó a los agentes a cumplir con cuotas diarias de arrestos. De esta forma, señalando especialmente a los jornaleros que esperan trabajo en cadenas como Home Depot o 7 Eleven.
“Los jornaleros tienen miedo y están también enojados con la política racista que les juzga por su color de piel y forma de hablar”, dijo a EFE Nadia Marín, de la Red Nacional de Organización de Jornaleros (NDLON).
Jornaleros latinos evitan calles de EU por miedo al ICE
Frente a esta realidad, muchos han tenido que decidir entre exponerse para poder pagar la renta, comer y ayudar a sus familias, o quedarse en casa para evitar una posible detención. Pese al riesgo, la necesidad los empuja a seguir buscando ingresos, aunque ahora lo hacen en otros lugares menos concurridos.
Cuando reciben alertas sobre operativos migratorios, algunos prefieren no salir durante varios días. Estas advertencias suelen llegarles a través de vecinos solidarios. Preocupados por las duras redadas que se han visto incluso acompañadas por la Guardia Nacional, como ocurrió en Los Ángeles durante protestas recientes.
Algo similar sucedió esta semana en East Windsor, Nueva Jersey. Allí, vecinos ingresaron a un Home Depot con pancartas que decían “ICE fuera de Home Depot”, lanzaron consignas y exigieron a la empresa que deje de colaborar con migración. Tras detectar agentes en sus instalaciones.
“No es que Home Depot les dé permiso (para acudir al lugar), pero, de la misma forma en que llamaron a la policía (durante la protesta) diciendo que es un negocio privado y obligaron a los activistas a salir, lo mismo pueden hacer con ICE”, señaló un activista a EFE, subrayando que la cadena podría impedir la entrada a los agentes por tratarse de propiedad privada, aunque no ha sido el caso.
Con este panorama, los jornaleros continúan su lucha diaria, intentando balancear la urgencia económica con el miedo constante a ser arrestados y deportados.

























