Después de ocho años con problemas por falta de agua, Tamaulipas al fin respira. El estado quedó prácticamente libre de sequía. El Monitor de Sequía de México, elaborado por Conagua, confirmó que el 98 % del territorio tamaulipeco ya no enfrenta afectaciones.
Solo uno de los 43 municipios sigue con niveles bajos de humedad: Nuevo Laredo. Aun así, su condición fue clasificada como “anormalmente seco”, sin llegar a niveles críticos. Los datos corresponden al corte del 15 de julio y marcan un cambio notable en el panorama.
Las lluvias registradas en junio y julio fueron clave. Gracias a ellas, las zonas afectadas disminuyeron considerablemente. Este cambio representa una mejora para el campo. Aun así, persisten retos importantes para el sector agrícola, como el acceso a financiamiento y la presión comercial desde Estados Unidos.
Pese a que la mayoría del estado muestra signos de recuperación en el Monitor de Sequía de México, las presas internacionales La Amistad y Falcón todavía no alcanzan niveles óptimos.
México mantiene una deuda de agua con Estados Unidos. El problema se relaciona con el manejo del río Bravo, cuyas aguas también abastecen a otros estados como Chihuahua y Coahuila, por lo que expertos coinciden en que el avance es positivo, pero piden mantener la vigilancia.
Por su parte, las autoridades también señalan que se deben reforzar las estrategias de uso eficiente del agua para evitar volver al escenario anterior.
Por Enrique Jonguitud Blanco
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