Manejar un auto a más de 300 km/h parece ser el sueño de muchos. Pero para los pilotos de la Fórmula 1, también hay vida fuera del casco y el monoplaza. Con un calendario de 24 carreras alrededor del planeta, cualquier pausa se vuelve oro. Y cuando llega ese esperado descanso, cada piloto tiene su manera de desconectarse del bullicio.
Max Verstappen no solo domina el mundo real con Red Bull y sus cuatro títulos. También es adicto al simulador y corre online cuando puede —día o noche—. George Russell, el británico de Mercedes, cambia el volante por el mar y se sumerge. El buceo libre se ha vuelto su forma de respirar fuera de la pista.
Mientras tanto, Valtteri Bottas, otro de los pilotos de Fórmula 1, ha demostrado que también le apasiona la buena comida. El año pasado fue viral por comer tacos sentado en la banqueta en la CDMX. Charles Leclerc encuentra en el piano su escape después de cada carrera. Incluso ha escrito canciones inspiradas en su camino dentro de la Fórmula 1. Por su parte, Fernando Alonso no se despega del deporte ni en sus días libres.
Es habitual verlo en partidos del Real Madrid, Real Oviedo o apoyando a Alcaraz. Ir a fondo en una recta es emocionante, pero tener tiempo para uno mismo, también lo es. Porque detrás del casco y los guantes, también hay seres humanos con pasatiempos bien terrenales.

























