En las tierras altas del centro de Tamaulipas, plantas que han tardado décadas en crecer enfrentan una amenaza silenciosa: el saqueo. El mercado negro ―tanto en México como en el extranjero― está detrás de este robo de cactáceas en Tamaulipas que pone contra las cuerdas a especies que solo existen en esta región.
El robo de estas plantas, muchas de ellas difíciles de reproducir, se ha concentrado en municipios como Tula, Miquihuana, Bustamante y Jaumave. Su demanda como piezas de colección ha provocado que desaparezcan de su entorno natural.
“Cada planta que registramos cuenta la historia de nuestro suelo y de nuestra gente; protegerla es protegernos a nosotras mismas”.
Según Saldívar, casi el 50 % de las cactáceas censadas en la zona enfrenta algún tipo de riesgo. Por eso, el programa estatal de conservación ha reforzado sus brigadas comunitarias. Destacan mujeres que vigilan zonas vulnerables, impulsan denuncias ciudadanas y fomentan la compra en viveros autorizados.
El altiplano tamaulipeco se ha vuelto un imán para redes ilegales, sobre todo porque coleccionistas en Asia y Europa pagan cifras elevadas por estas especies. La falta de vigilancia en áreas remotas y el poco conocimiento de las leyes han abierto la puerta al robo de cactáceas en Tamaulipas.
El gobierno también apuesta a la educación ambiental. Pequeños de nivel básico ya reciben talleres para que comprendan la importancia de las cactáceas y los daños del saqueo.
Al final, el gran desafío es tejer redes sólidas entre comunidades, escuelas, autoridades ambientales y gobiernos. Como bien dijo Saldívar Lartigue:
“La conservación no se puede hacer sola; necesitamos el compromiso de todos para proteger este patrimonio vivo”.
Por Enrique Jonguitud Blanco
Te puede interesar: Vuelve PROFECO a Ciudad Victoria, Tamaulipas: abrirán módulo para quejas y asesorías en agosto

























