Aunque la tormenta tropical “Barry” dejó algunas lluvias en la región, sigue la sequía en el norte de Tamaulipas. El secretario de Recursos Hidráulicos para el Desarrollo Social, Raúl Quiroga Álvarez, reconoció que el panorama no ha cambiado y que la solución sería un evento climático de gran fuerza.
“Qué nos salvaría: un huracán que nos llenara las dos presas internacionales. Estamos hablando de que necesitamos más de 7 mil millones de metros cúbicos de agua, y no cualquier huracán deja eso, tendría que ser uno con aportaciones importantes”.
Las presas internacionales que abastecen la zona fronteriza están prácticamente vacías. El semáforo de uso del agua en esa región sigue en rojo, lo que representa una condición extrema.
“Tenemos volumen solo para otorgar el uso público urbano a la ciudadanía, y estrechamente”.
Según Quiroga, el problema no solo es la falta de lluvia, sino también la enorme deuda de agua acumulada con Estados Unidos bajo el tratado de recursos hídricos compartidos.
“Tenemos la deuda prácticamente impagable con Estados Unidos, impagable en las situaciones actuales y de los últimos cinco años en que se ha venido acumulando este déficit”.
Desde 2010, cuando el huracán “Alex” impactó con fuerza, ningún ciclón relevante ha pasado por la región norte de Tamaulipas. En esos quince años, las lluvias han sido escasas y no han ayudado a recuperar los niveles de las presas ni la sequía en norte de Tamaulipas.
“Los almacenamientos en el norte no hay novedad. Las presas internacionales no han recibido aportaciones importantes y estamos prácticamente en la misma circunstancia de hace un mes y de hace 15 días”.
En el centro y sur del estado, algunas presas han tenido mejores resultados. La Vicente Guerrero está al 60 % de su capacidad y la Emilio Portes Gil ya se recuperó. Sin embargo, la presa Ramiro Caballero sigue afectada por daños que dejó la tormenta “Alberto” en 2024 y que no han sido reparados.
Por Lupita Domínguez González
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