Como si reviviéramos aquel duelo de ajedrez entre ‘Deep Blue’ y Kasparov en 1997, Jannik Sinner fue el robot que terminó superando al humano.
El italiano venció a Carlos Alcaraz en la final de Wimbledon y, por primera vez, se consagró campeón en la mítica Catedral del tenis, con parciales de 4-6, 6-4, 6-4 y 6-4.
Wimbledon: Sinner doblega a Alcaraz con juego perfecto
El partido tuvo un guion claro: Sinner jugó con una precisión casi quirúrgica, mientras Alcaraz, aunque confiado en su talento, no encontró su mejor versión. En el tercer set, el propio español lo resumió sin rodeos:
“Desde el fondo de pista está siendo mucho mejor que yo”
Mientras tanto, Sinner, como si moviera piezas en un tablero de ajedrez, ejecutaba cada golpe con total maestría.
Aunque Alcaraz comenzó dominando y se llevó el primer set tras revertir un 2-4, el italiano no perdió la calma. Demostró que las derrotas duras, como aquella en Roland Garros donde dejó escapar tres puntos de partido, le sirvieron para crecer. Y lo dejó claro con su respuesta previa al torneo:
“Si no, no estaría aquí”
Durante las tres horas de partido, Sinner se mantuvo firme. Mostró un saque sólido, ganó más del 70 % de los puntos con su primer servicio y apenas permitió oportunidades de quiebre, incluso cuando Alcaraz amenazó con una remontada en el tercer set. Ahí, el italiano resistió con un segundo saque milimétrico y un nervio que su rival no pudo igualar. Al final, Alcaraz aceptó resignado ante su equipo:
“Haga lo que haga le va a entrar”
Sinner terminó haciendo historia: se convirtió en el primer italiano en ganar Wimbledon y en el primero que logra vencer a Alcaraz en una final de Grand Slam. Ahora suma cuatro grandes títulos (Australia, Nueva York y Londres), con solo París pendiente en su vitrina. Por lo visto, ese trofeo podría llegar más temprano que tarde.

























