Preparar café no consiste solo en verter agua caliente sobre los granos molidos y esperar lo mejor. Es una forma de arte y, como cualquier forma de arte, se puede mejorar.
Tanto si eres un barista aficionado como si manejasuna cafetería, pequeños cambios en tu proceso pueden convertir tu taza diaria en una obra maestra.
A continuación te explicamos cómo puedes perfeccionar tus habilidades y tomarte más en serio la preparación del café.
Conoce tus granos
No se puede preparar café sin granos. Son el ingrediente principal. Si eliges los granos equivocados, por muy bueno que seas preparando café, no podrás salvarlo.
Asegúrate de que los granos que tienes estén frescos. Pueden empezar a perder sabor unas dos semanas después del tueste, así que no los acumules ni utilices granos viejos para preparar café.
Además, ten en cuenta los perfiles de tueste. Los tuestes ligeros tienen notas afrutadas que pueden saber a té, mientras que los tuestes oscuros son más ahumados e intensos. Para lograr un equilibrio, puedes optar por tuestes medios.
Siempre que sea posible, compra en tostadores locales. A menudo te dejarán probar diferentes tuestes para que puedas descubrir tus preferencias personales o lo que quieres ofrecer en tu cafetería.
Aprenda sobre el molido
Después de los granos, el tamaño del molido es la parte más importante del proceso. Si utilizasun molido incorrecto, tucafé puede tener un sabor demasiado amargo o demasiado aguado.
Para el espresso, optapor un molido fino, que debe tener el aspecto del azúcar en polvo. Para obtener una textura similar al pan rallado, optapor un molido grueso y una cafetera francesa. Y para el café filtrado, el molido debe ser medio, como la arena de la playa.
Lo mejor es invertir en un buen molinillo, pero hay alternativas. También puedesintentar moler el café en licuadora, pero es posible que no obtengas un tamaño de molienda uniforme.
Consiga el equipo y los suministros
No es necesario gastar mucho dinero en equipo y suministros, pero si tienes una cafetería, contar con los insumos para cafeteria adecuados puede marcar una gran diferencia.
Piensa en ello como si fuera cocinar. Unas herramientas mejores no te convierten automáticamente en un mejor chef, pero sí facilitan la obtención de resultados consistentemente buenos.
Puedes adquirir una báscula digital para ayudarte a medir el café molido y una tetera para los estilos de vertido. Pero, aparte de lo esencial, también hay suministros como siropes aromatizados y bases para conseguir una textura más cremosa y dulce en los cafés.
Mejora la temperatura y la calidad del agua.
Una taza de café recién hecho contiene un 98 % de agua, lo que significa que una mala calidad del agua puede dar lugar a un mal café. Aunque utilices los mejores granos para tu café, el agua sucia o demasiado caliente o fría puede arruinarlo todo.
Asegúrate de utilizar agua filtrada para evitar sabores extraños y mantén la temperatura entre 90 y 96 grados centígrados, idealmente.

























