Una de las peores cosas que puede pasarle a una pyme o empresa de gran tamaño es pagar a largo plazo por una tecnología que no ha dado los resultados esperados. De ahí es que parte el dilema sobre cuál es la decisión ideal: ¿Contratar de manera mensual, semestral o anual?
Existen varios factores que entran en juego, pero si te interesa enterarte de los que tienen más peso, entender qué implica cada modalidad de pago y cómo se alinea con el contexto de una empresa, te invitamos a que revises la información de los próximos párrafos.
Comparativa entre esquemas de pago
La marca Siigo México es un ejemplo sobresaliente, tras su fusión con Aspel, de cómo los proveedores de software empresarial han adaptado sus opciones de contratación de acuerdo a las condiciones financieras y operativas de las organizaciones. Actualmente, su catálogo incluye soluciones especializadas que es posible solicitar de manera mensual, semestral o anual.
¿Qué puede destacarse de cada nivel de inversión, además, claro, del precio y el periodo de tiempo? Vamos paso a paso:
Plan mensual
Es la alternativa perfecta para quienes desean probar la herramienta o para negocios con ingresos variables. Sin embargo, a largo plazo, el acumulado anual puede ser más alto que en otros esquemas y, en algunos casos, no incluye ciertos beneficios disponibles en planes de mayor duración.
Plan semestral
Pese a que la inversión inicial es alta, las empresas obtienen una tarifa más competitiva con relación al pago mensual, así como el acceso a funcionalidades adicionales. Es una modalidad útil para los clientes que ya cuentan con cierta estabilidad financiera y han validado el uso de la herramienta.
Plan anual
Contratar por año es, en términos generales, la vía más rentable en cuanto a costo por periodo, pues los desarrolladores ofrecen, como ya se mencionó arriba, ciertas atenciones extra. Es un modelo que funciona mejor en organizaciones con procesos definidos y claridad sobre su preferencia por la plataforma.
Casos de referencia
¿Qué puede ofrecer el sistema Aspel en sus diferentes presentaciones? A continuación, tomaremos de referencia una solución de la marca:
Para Aspel FACTURE, software instalado en equipo local para la emisión de CFDI, el precio mensual es de $200 pesos sin IVA: si se contrata por seis meses, el costo se reduce a $817.50, equivalente a $136.25 por mes.
En su modalidad anual, el total es de $1,634.25, con una tarifa efectiva mensual de $136.19, una reducción cercana al 32 % respecto al pago mensual refleja el incentivo por asumir compromisos prolongados.
Por su parte, Siigo Nube Facturación, una plataforma en la nube con enfoque multiusuario, tiene un costo mensual de $142. La tarifa semestral baja a $386.50, lo que equivale a $64.42 por mes.
La anual es de $772.50 en total, con una mensualidad promedio de $64.38. El ahorro frente al pago mes a mes es aún más evidente en este caso: más del 50% de diferencia entre el esquema flexible y el de largo plazo.
Y, por supuesto, más allá del ahorro, fíjate en que el plan que te interesa incluya todas las funciones que tu negocio requiere, como timbrado ilimitado, administración de productos y clientes, manejo de impuestos, reportes, notas de crédito, acceso a complementos como Carta Porte, etc.
Ya que agosto es el mes de aniversario de Siigo Aspel, vale la pena conocer toda la experiencia que respalda a la marca, al igual que sus promociones vigentes.
¿Cómo varía el impacto de cada opción según lo que atraviesa la empresa?
En el caso de un emprendimiento, la prioridad suele ser preservar liquidez y mantener estructuras de gasto flexibles, por lo que los planes mensuales son un buen punto de partida para arrancar la operación.
Cuando la empresa entra en una fase de crecimiento en la que existe una mayor previsión sobre ingresos y carga operativa, los pagos semestrales pueden ofrecer un equilibrio en la utilización de la herramienta durante un período razonable, mientras se accede a mejores condiciones de precio.
Para un negocio ya consolidado, con procesos estables y proyecciones definidas, el esquema anual es una puerta para mantener estabilidad tecnológica, garantizar el soporte técnico durante todo el ciclo fiscal y reducir tiempos administrativos dedicados a renovaciones.
Consideración para elegir la modalidad indicada
Frecuencia de uso: ¿Lo utilizarás de manera ocasional para emitir comprobantes esporádicos o durante ciertas temporadas? Elige un plan mensual; en cambio, si será usado en actividades diarias, un plan semestral o anual tiene más sentido.
Presupuesto: Aunque los planes anuales son rentables en el largo plazo, exigen desembolsos inmediatos más altos. Si el flujo de efectivo está limitado o se espera inestabilidad en los ingresos, una contratación más corta es la mejor opción, al menos en una primera etapa.
Proyección operativa: Contratar por un año solo es viable cuando hay claridad sobre el rumbo del negocio. Si la empresa está atravesando una transición, una reorganización o una posible expansión, puede ser más conveniente optar por un periodo semestral.
Si ya tomaste la decisión de digitalizar tu operación, asegúrate de hacerlo con una herramienta que se adapte a ti, ¡tomar el control sobre cómo, cuándo y por cuánto tiempo contratas, es una forma concreta de fortalecer la gestión de tu empresa! ¿Ya sabes hacia dónde avanzar?

























