La crisis económica sigue golpeando fuerte en Matamoros. El alza en los costos y la baja rentabilidad han puesto en jaque al sector restaurantero local. De los 90 establecimientos afiliados a la Canirac, al menos 40 anunciaron el cierre de sus restaurantes en los próximos días en Matamoros. Así lo confirmó su presidente, Arturo Medina. Este fenómeno, no solo, afecta a la economía, también a la historia y el sabor de la ciudad. Así lo lamentó el líder empresarial.
“Tenemos vacíos que duelen. Establecimientos con más de 40 años de servicio han bajado sus cortinas. El caso más reciente fue El Fortín de Bravo, que cerró este fin de semana tras 30 años de trayectoria”.
El panorama se ha vuelto insostenible. El precio de los insumos se disparó, los sueldos aumentaron y los impuestos no dan tregua. El representante recordó que el sector restaurantero es un pilar de Matamoros —con más de mil 250 negocios— la mayoría pequeños y familiares.
“Los insumos se encarecieron hasta un 35 por ciento, mientras que los precios al consumidor solo subieron un 15. Muchos ya no pueden sostener su operación. Damos empleo a miles de personas, muchas de ellas mujeres jefas de familia. Pero hoy estamos trabajando con el mínimo personal o al 60 por ciento de nuestra capacidad laboral”.

Otro golpe para los empresarios, además del cierre de restaurantes en Matamoros, son las multas y regulaciones excesivas que terminan por ahogar cualquier intento de sobrevivir.
“Hay multas por cualquier detalle. Los empresarios ya no encuentran condiciones para sobrevivir, menos para invertir”. Así lo enfatizó Medina. El cual pidió sensibilidad y apoyo por parte de las autoridades locales y estatales.
El cierre de estos 40 restaurantes podría ser apenas el principio de una crisis más profunda. Así lo advirtió el dirigente.
“El sector restaurantero no solo genera empleo. También crea comunidad e identidad. Si desaparecen estos espacios, se apaga una parte importante de la vida de Matamoros”.
Por Jorge Capetillo

























